Un centenar de socios participará en esta reunión para abordar el futuro de la industria, cuya explicación hay que encontrarla a finales de mayo de 2016. En esa fecha, la empresa Ganaderos de Zamora anunció su intención de ampliar la fábrica que posee a las afueras de la capital y apenas unos días más tarde los socios aprobaron esa idea en asamblea.

El objetivo de Leche Gaza era el de poseer unas instalaciones con suficiente autonomía para duplicar su producción desde los 50 millones de litros de leche anuales hasta los 100 millones en un horizonte de cinco años. Para ello, los socios acometieron una ampliación de capital de dos millones de euros.

Tras obtener el dinero necesario, calculado en 2,5 millones de euros, los directivos de Leche Gaza presentaron su proyecto al Ayuntamiento de Zamora para la pertinente autorización del estudio de detalle, un trámite que tardó año y medio en llegar, lo que comenzó a colmar la paciencia de los ganaderos.

Tras este trámite, el proyecto debía evalúalo la Junta de Castilla y León consultando a los diferentes órganos competentes y fue Confederación Hidrográfica del Duero quien echó por tierra los planes de la lechería señalando que los terrenos se encontraban en zona inundable cada 500 años. Para entonces, ya era diciembre de 2017.

Tras este varapalo, Leche Gaza ha mantenido constantes reuniones con el Ayuntamiento de Zamora, la Junta de Castilla y León, la Subdelegación del Gobierno y Confederación Hidrográfica del Duero para buscar soluciones. Sin embargo, sus responsables han sido completamente herméticos y nada han comentado al respecto.

Este viernes, finalmente, serán los socios de la cooperativa lechera quienes tomen la decisión de quedarse en los terrenos que poseen en la capital, para lo cual deberían rehacer el proyecto, o trasladarse al polígono industrial Los Pinares de la localidad vecina de Coreses.

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