Acupuntura
Tratamiento de acupuntura. GTRES

El Gobierno ha presentado este miércoles un plan con el que pretende combatir las llamadas pseudoterapias (acupuntura, homeopatía, etc) eliminando estas prácticas de centros sanitarios, universidades y controlando su publicidad.

Aunque el documento solo establece líneas generales y el Ministerio de Sanidad advierte de que no es un plan cerrado, de lo anunciado por la titular de Sanidad, María Luisa Carcedo, y por el ministro de Ciencia, Pedro Duque, puede dar una idea de cómo y por qué el Ejecutivo quiere limitar estas prácticas.

En su elaboración han participado organizaciones como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, Círculo Escéptico, Farmaciencia, Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad y la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Algunos de los representantes de estas organizaciones explican a 20minutos.es la importancia de estos planes contra las pseudoterapias.

¿Qué es una pseudoterapia?

En el documento se establece que se considera pseudoterapia a "la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad".

La Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (Apetp) advierte que también se les puede conocer como 'terapias alternativas', 'complementarias' o 'integrativas'. En su web, la Apetp destaca que para que una creencia se considerada científica debe ser susceptible de ser confirmada empíricamente, y que el método empleado para contrastar su validez "sea un método científico".

¿Cuántas hay?

De momento no hay un censo cerrado en España. La Apetp tiene publicado una larga lista de lo que considera terapias pseudocientíficas, y la Organización Médica Colegial tiene un observatorio en el que las clasifica. Algunas de ellas son:

  • Acupuntura
  • Aromaterapia
  • Ayunoterapia
  • Biomagnetismo
  • Cirugía psíquica
  • Cromoterapia
  • Dieta alcalina
  • Homeopatía
  • Orinoterapia
  • Sanación cuántica
  • Shiatsu
  • Talasoterapia

Fernando Frías, vocal de Círculo Escéptico, explica a 20minutos.es la dificultad de hacer una clasificación completa de este tipo de prácticas. "Los intentos de catalogación han acabado en nada porque cada día aparece una práctica nueva. Se basan muchas veces en simples fantasías, alguien tiene una ocurrencia coherente o atractiva y la lanza, no hay ninguna limitación más que la imaginación".

De hecho, es muy poco lo que se sabe sobre ellas en términos estadísticos. "No hay una cuantificación de su incidencia, no se sabe cuánto supone en términos económicos ni cuántas personas acuden a ellas ni tampoco los problemas de salud que puedan estar creando", señala. "Hay un porcentaje relativamente elevado de personas que acuen a este tipo de servicios, muchas veces ni siquiera saben que se trata de una pseudociencia".

¿Por qué son peligrosas?

En su documento, el ministerio señala que su uso afecta negativamente a la salud, "sea perpetuando algunas dolencias, generando otras o, incluso, aumentando el riesgo de muerte".

"Hay personas que acuden a ellas por dolencias que necesitarían un tratamiento médico, farmacológico, y al cometerse a este tipo de prácticas sin efectividad ninguna, todo ello conduce a una pérdida de oportunidades terapéuticas y en los casos más extremos se han registrado fallecimientos por no acudir a un verdadero tratamiento médico en su momento", destaca el vocal de Círculo Escéptico.

Elena Campos Sánchez, doctora en Biomedicina y presidenta de la Apetp, señala que las pseudoterapias "prometen aquello que no ofrecen. Pueden prometer recuperación, mejora de una situación patológica, pero no han  demostrado su eficacia clínica en aquellas dolencias para las que se ofrecen, o han demostrado su ineficacia como es el caso de la homeopatía o la acupuntura".

Las más populares, y las más peligrosas

Las más conocidas, y de hecho las dos que fueron destacadas por los ministros en su comparecencia, fueron la homeopatía y la acupuntura.

Frías considera que algunas psuedoterapias son dañinas por sí mismas, como la quiropráctica o la acupuntura, en la que se han registrado casos de contagio a través de las agujas.

"La quiropráctica realmente no tiene ningún fundamento científico, todo se basa en una creencia mágica, una supuesta energía vital que circula por la columna", comenta. "Se ha comprobado que prácticamente no sirve para nada y lo único que produce es cierto alivio en los dolores lumbares. Tiene riesgos, pues se conocen casos de seccionamiento de arterias".

Campos Sánchez destaca por su gravedad prácticas como la Nueva medicina germana, y su versión en España, la bioneuroemoción. "Niegan la existencia de enfermedades propiamente dichas y las consideran manifestaciones físicas de conflictos emocionales por resolver", explica, "de manera que ante un cáncer no te tienes que tratar, sino reconocer qué conflicto emocional te lo generó, que te puede haber ocurrido a ti o tus generaciones anteriores".

¿Por qué son populares?

El plan del Gobierno admite la popularidad de estas prácticas. Destaca que en el barómetro del CIS de febrero de 2018 mostraba que el 6,2% de los españoles acudieron a un profesional de la acupuntura y el 9,8% a un homeópata.

Desde la Apetp aportan otras cifras que demuestras una "desinformación muy grave de la población en general". "Lo que dice la percepción social a través de encuestas como el barómetro CIS es que prácticamente el 40% de la población reconoce que ha consumido en algún momento una terapia no convencional, que hay un 20% que reconoce que las han recibido de su enfermero o médico de cabecera, y lo que más preocupa es que el 30% de los usuarios las considera más eficaces que las terapias convencionales", dice Campos Sánchez.

La investigadora también atribuye su popularidad a que en la sociedad actual "vivimos entre algodones y no somos conscientes de nuestra propia fragilidad. Somos tan poco conscientes de la dureza de las enfermedades que nos rodean que llegamos a restar valor a lo que la ciencia y la medicina supone para nosotros".

Las pseudoterapias, considera, abusan de terminología científica para parecer técnicas, ademas de atacar a la medicina convencional y acusar a las farmacéuticas de ser una mafia. "Evidentemente la farmacia es un negocio, pero las pseudoterapias son una estafa".

En universidades y colegios profesionales

Uno de los objetivos del Gobierno es verificar los títulos universitarios en el ámbito sanitario para no promover aquellos relativos a pseudociencias.

"Ha habido pseudoterapias que se han ofrecido desde universidades privadas y públicas", comenta Campos Sánchez. "Han estado amparadas en los colegios profesionales sanitarios. Creemos que esto ha pasado porque se les consideraba inocuas y estando en los colegios se les podía limitar su expansión, y sin embargo han sido contraproducente. El hecho de incorporarlos a los colegios y  de impartirse como titulaciones desde la universidad no ha hecho más que ampararlas, robustecerlas y favorecer su difusión y uso".

Para Apeptp, preocupa algo que en primera instancia no prevé el plan: Las titulaciones de grado y posgrado, diplomaturas, másteres y especialidades que se imparten desde entidades privadas que no tienen relación alguna ni adscripción con ningún tipo de universidad.

"Los que se consideran profesionales de estas pseudoterapias aprovechan cualquier tipo de titulación", menciona la investigadora. "Una persona enferma que acude a algo que le parece una consulta no va a saber distinguir ni se va a parar a observar si el título que cuelga de la pared lo ha concedido el Ministerio de Sanidad o lo ha emitido alguna entidad que suene a sanitaria".

Dejación de las autoridades

Campos Sánchez considera que no se necesitan nuevas normas para actuar contra las pseudoterapias. Bastaría con cumplir de la que ya hay, "suficientemente contundente y protectora para el consumidor y los pacientes". Asegura que si se cumpliera a rajatabla el Real Decreto de 1996 sobre publicidad de productos y servicios con finalidades sanitarias, el de 2003 sobre centros sanitarios y con la Ley de profesiones sanitarias, el problema estaría muy reducido.

"No hemos denunciado lo suficiente, ni por parte de la sociedad civil, que tampoco tiene que ser consciente de que está siendo engañada, ni a nivel de administraciones sanitarias, que deberían haber velado por el cumplimiento de sus propias responsabilidades", asegura. "Las autoridades sanitarias no han ejercido sus competencias, los colegios profesionales, que una  de sus funciones es velar por la buena praxis de sus colegiados y el intrusismo sanitario, tampoco han estado ejerciendo su función".

"Aquí se necesita que se actúe con contundencia, para algo existe la política y las autoridades sanitarias", advierte. "Necesitamos que cumplan y hagan cumplir la ley y se proteja a los consumidores y usuarios de ser engañados aprovechando la debilidad de una enfermedad grave".