Pablo Iglesias pide el fin de la crisis, pero justifica la expulsión de los ediles

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión de control al Ejecutivo que hoy tiene lugar en el Congreso.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión de control al Ejecutivo que hoy tiene lugar en el Congreso.

EFE/Ballesteros

Ha hecho falta un simulacro para entrar a combatir el incendio. Después de guardar silencio durante tres días, Pablo Iglesias habló hoy por primera vez de la crisis abierta en Podemos Madrid con el portazo de los seis concejales a las primarias. Lo hizo a las puertas del Congreso, en pleno ensayo de evacuación del Parlamento y sin posibilidad de zafarse de las preguntas de la prensa. "La gente está harta de que llevemos cuestiones internas a los medios de comunicación", abroncó.

El líder de la formación morada defendió trabajar "con mucha discreción" en las negociaciones de la confluencia. "No voy a hacer declaraciones sobre este asunto, sino a trabajar para que logremos esa candidatura", reivindicó. "La gente que ha apoyado a Podemos y a Manuela Carmena está harta de ver una imagen como la que estamos dando".

El salomónico reproche que parecía administrar con sus palabras se disipó a renglón seguido: "Evidentemente, todos tenemos que cumplir el código ético", zanjó. La referencia a este código ha vuelto a escamar a los concejales. "Que nos digan en qué lo han incumplido", rechazan fuentes del entorno a 20minutos.

Así las cosas, las palabras de Iglesias sonaron como un capote de la dirección nacional a la disciplina suministrada por el ex-Jemad a los ediles. Máximo patrocinador de Julio Rodríguez en su desembarco al frente de la simbólica federación capitalina, Iglesias intentó dar por resuelta la polémica y sacar del foco mediático a un partido habituado a airear sus divergencias en alto.

Sin embargo, la crisis no ha dejado de provocar cuestionamientos públicos a la dirección. Mientras Íñigo Errejón se muerde los labios, el cofundador de Podemos, Luis Alegre, calificó hoy de "pulso indecente" a Manuela Carmena todo lo ocurrido, según explicó en una tribuna en Público a medias con el filósofo Carlos Fernández Liria.

En línea con lo que argumenta el entorno de los concejales, detrás de la polémica no ve más que el intento por "garantizar" que sea Rodríguez quien "suceda" a la alcaldesa en una bancada con mayoría de afines. Así, Alegre, fuera del partido, recomendó hoy "prudencia" a Iglesias y alertó contra las expulsiones que "pueden con facilidad convertirse en un veredicto adverso contra quien lo emite".

Por el momento, los concejales estudian si llevan o no su cese cautelar al comité de garantías o a la justicia ordinaria. El concejal José Manuel Calvo advirtió en El País que se trata de "una suspensión previa a la comisión de una falta", algo que "incumple las mínimas garantías democráticas". "Me preocuparía formar parte de una dirección que ha tomado esa decisión", afeó. Su compañero de filas, también de la esfera pablista y también expedientado, Paco Pérez, pidió en eldiario.es la retirada de la sanción.

Tras dos días de retraso en la publicación de las listas definitivas —un hecho que la dirección desvincula de la crisis—, Podemos publicó hoy la candidatura definitiva de Rodríguez, rearmada "para tender puentes", afirmaron, pero con perfiles "más de partido que de gestión", según sus detractores, y sin referencias a Carmena. "La nueva política debe evitar que imperen la sospecha y la ruptura de la confianza", había escrito él, antes, en Twitter.

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