El presidente de CEOE, Juan Rosell.
El presidente de CEOE, Juan Rosell. EP

El 21 de noviembre finalizan ocho años de aventura para Juan Rosell al frente de la CEOE, la principal patronal de empresarios españoles. Un recorrido que comenzó con un país metido en plena crisis económica, que después recuperó el pulso con la recuperación más intensa de todos los países avanzados y que, pasado el empujón de los primeros años de reactivación, se encuentra ahora desacelerando sus cifras y preguntándose hacia dónde orientar sus velas.

"Las obras quedaaan las gentes se vaaan, otros que vienen las continuaraaan", le entonaba un periodista a Rosell esta mañana en un acto de despedida con los medios. El empresario barcelonés, sonríe. Reconoce la canción pero no su autor. "Julio Iglesias", le apuntan. Entiende bien el trabajo de los periodistas. No en vano, fue su primer oficio antes de adentrarse en el mundo empresarial. Se va tranquilo, dice. Y echa la vista atrás recordando su inicio al frente de la CEOE.

"Los primeros años fueron muy duros", ha reconocido este lunes Rosell, una semana antes de que Antonio Garamendi, actual vicepresidente de la organización y líder de Cepyme desde 2014, asuma sus funciones. Las elecciones serán el día 21 pero Garamendi, hasta ahora, es el único candidato a presidir la CEOE y no se espera la inscripción de ningún otro postulante hasta las 12h de esta noche, la hora y fecha límite para presentar más candidaturas.

Rosell recuerda la "situación compleja"de la patronal en 2010. No solo por el estado de la economía española. También por la sombra de desprestigio que planeaba sobre una CEOE presidida entonces por Gerardo Díaz-Ferrán. Su antecesor, copropietario del Grupo Marsans, vio como todas sus empresas quebraron y acabó siendo condenado por vaciamiento patrimonial de Marsans y por fraude la Hacienda al comprar de Aerolíneas Argentinas.

"Cuando vine la auditoría tenía un par de páginas y ahora está todo auditado", presume Rosell sobre sus ocho de gestión. "Tenemos ahora un tesorería confortable de 21 millones de euros en la caja, hemos realizado proyectos de internacionalización como la Confederación de Empresarios de América, nos hemos adaptado a los nuevos tiempos y hemos sido más atrevidos... es decir, hemos dejado el barco en una buena dirección tras un largo recorrido".

"Saqué adelante el SMI pese a la oposición interna"

Su sucesor ahora será Antonio Garamendi. El empresario vasco, de 60 años, fue su rival en las anteriores elecciones a la CEOE y perdió por un estrecho margen de votos. Durante los últimos cuatros años ha sido el vicepresidente de la organización y ha protagonizado junto a Rosell los principales acuerdos de la patronal, como la reciente firma del IV AENC con los sindicatos. "Los que vienen conocen la casa, seguro que mejorarán el trabajo que hemos hecho nosotros".

Rosell se dedicará a partir de ahora a sus negocios, una ocupación que ha estado compaginando estos años con la representación empresarial. También estará más tranquilo. Dejará atrás también las discursiones internas que ha tenido con la organización, como su posición favorable a la subida del salario mínimo que, otros dirigentes de la organización patronal, rechazaban de plano. O las críticas por su visita al político preso Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners.

"Yo he representado durante estos años la opinión de la CEOE, no lo mía particular", matiza. "Ha habido planteamientos personales que no he podido sacar adelante porque la mayoría no quería. Lo del SMI, en cambio, sí logró sacarlo adelante pese a la oposición interna y fue importante porque será decisivo en la economía española", zanja sobre el pacto con los sindicatos sellado en julio que elevará a 1.000 euros en 14 el salario mínimo en convenio.