El acusado de matar a su novia en Avilés, sometido a una nueva prueba psiquiátrica

  • El primer informe dictaminaba enajenación mental por consumo de drogas en el momento del asesinato.
  • La juez lo rechazó porque no era imparcial la defensa pagó la minuta a los psiquiatras antes del examen.
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El acusado de acabar con la vida de su ex novia, la avilesina Anabel Gutiérrez, el 14 de junio de 2006, se sometió hoy a un segundo informe psiquiátrico en el Juzgado número 3 de Oviedo después de que la juez considerase que los primeros informes realizados por los psiquiatras Julio Bobes y Marcos Huerta "careciesen de la imparcialidad y objetividad que se les presupone", según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La juez que instruye el caso solicitó que l el acusado, J. A. S. A., fuese visto nuevamente por dos psiquiatras forenses adscritos al juzgado de Oviedo que elaboren un nuevo informe.

Por su parte, el letrado de la defensa, Celestino García, recurrió el escrito de providencia de la juez al entender que el informe pericial psiquiátrico era totalmente "imparcial" mientras que la letrada de la acusación, Victoria Carbajal, impugnó el recurso de la defensa.

La providencia de la magistrada puso de manifiesto sobre el primer informe pericial que "presuponiendo las notas de imparcialidad y objetividad que caracterizan a este tipo de pericias y dadas las manifestaciones realizadas por los mismos --Bobes y Huerta-- en las comparecencia del 24 de enero de 2008, en la que reconocen haber sido abonada su minuta por el letrado de la defensa con caracter previo en la elaboración de ese informe, el mismo, carece de la imparcialidad y objetividad que se le presupone".

El informe elaborado por los psiquiatras Bobes y Huerta concluyó afirmando que el presunto asesino actuó "probablemente bajo un estado de enajenación mental" cuando ocurrieron los hechos. El estudio recoge que J. A. S. A., presenta un "trastorno mental" y del comportamiento debido al consumo de múltiples drogas o sustancias psicoestimulantes.

El primer estudio psiquiátrico reconoció que el avilesino, de 34 años, se sometió a tratamientos de desintoxicación y deshabituación desde 1992, acompañados de tratamientos psicofarmacológicos. También que fue derivado a los servicios de Salud Mental, aunque "no llegó a acudir por haber acontecido los hechos que se juzgan", según las mismas fuentes.

El imputado aseguró que intentó suicidarse en tres ocasiones, dos de ellas a base de barbitúricos. La primera, a los 24 años; la segunda, el 13 de junio de 2007 --un día antes del crimen-- y la tercera, dos días después, cuando intentó cortarse las venas.

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