Colegio de educación especial de Getafe
Exterior del colegio de educación especial Ramón y Cajal de Getafe. GOOGLE STREET VIEW

El juez de Instrucción número 1 de Getafe escuchará este miércoles el testimonio de la responsable de la empresa que nutre de monitores el colegio público de Educación Especial Santiago Ramón y Cajal de Getafe, quien está citada para que identifique al personal que presuntamente vejó en el patio y en el comedor a un menor autista cuyos padres denunciaron maltrato.

La citación se enmarcha en las diligencias ordenadas el pasado septiembre por el instructor del caso en aras a averiguar qué pasó con el menor presuntamente maltratado.

Se investiga a instancias de una denuncia de los padres a tres trabajadoras del colegio por un presunto delito de acoso y trato degradante así como uno de lesiones psicológicas a un escolar de 8 años con un trastorno de autismo.

El pasado 12 de septiembre, una orientadora del colegio negó que se usaran correas para atar a los menores, tal y como denunciaron dos madres del centro.

También compareció la auxiliar cuya voz salía en las grabaciones de los audios y que solía acompañar a la víctima en el patio y el comedor. Ésta se negó a identificar a los monitores que aparecían también en los audios, en los que se escuchan insultos y vejaciones.

En la petición de pruebas, requirió a la empresa que nutre de monitores al centro —CLECE— de un listado nominal de auxiliares que prestaron servicios los días 3, 6, 7 y 9 de noviembre de 2017 así como la identificación de la Coordinadora de CECLE de estos mismos días.

Denuncia de los padres

La denuncia recogía que los padres empezaron a notar un "cambio brusco" en el comportamiento de su hijo, que estaba siendo tratado con seguimiento por parte de un médico psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón.

El niño presentaba crisis de ansiedad y gritaba reiteradamente frases como "no me pinches" o "no me saques fuera". Esta ansiedad y los trastornos de conducta, según la denuncia, "no parecía obedecer a una causa cierta" y pese a que, como señalan los padres, comunicaron la situación al colegio, en el cuaderno de comunicación diaria no había nunca referencia a lo vivido por el menor en el aula.

Ante esto, decidieron colocarle un pequeño dispositivo localizador/grabador en su ropa con el fin de detectar quién o qué le estaba causando esos daños, y así lo hicieron durante cuatro días en noviembre.

Tras escuchar las grabaciones, comprobaron que los profesores se dirigen a él continuamente "en tono desafiante, amenazador, despectivo, degradante y muchas veces jocoso, que le estaba ocasionando las alteraciones de conducta, al no poder canalizarlas un niño autista de otro modo".

En dichas grabaciones, se escucha a una trabajadora, en tono alterado, que no deja levantarse al niño porque no ha terminado o al menor diciendo que va a estar bien, o que le suelte porque le "da miedo". "No me asustes", llega a decir el niño, mientras la trabajadora le dice "que te aguante tu tía".

También se escucha al profesor o monitor riéndose de él por su forma de hablar o amenazando con pincharle en el culo si se porta mal o con echarle agua encima. También le llegan a decir que es "más vago que la chaqueta de un guardia" o se burlan de él diciéndole que es "muy listo".

Las grabaciones fueron puestas en conocimiento del juez, que junto a la Fiscalía procedió a convalidarlas y en el marco de las diligencias abiertas, comenzó a realizar los interrogatorios en la causa, que permanece abierta.

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