Julia Navarro
La escritora Julia Navarro. ©JUAN MANUEL FERNÁNDEZ / CEDIDA POR PLAZA & JANÉS

Julia Navarro no tiene claro cuándo llegó a ella la idea que generó su última novela, pero siempre fue consciente de que debía ser una novela sobre el "peso de la conciencia". Tú no matarás (Plaza & Janés) recoge las vidas de tres amigos españoles y sus vivencias en la Guerra Civil, la Posguerra y la Segunda Guerra Mundial en Alejandría y varios puntos de Europa. Es marca de la casa: una historia larga de personajes y enmarcada en momentos tensos de la historia del siglo XX. "Novelas bizantinas", como definió sus novelas Carmen Riera y cuya clasificación gusta a la autora.

En este caso, una novela dura de escribir, que tuvo que abandonar y guardar durante un tiempo en el cajón por el "coste emocional tan grande" que suponía.

¿Por qué ese coste?
Empecé a investigar cómo era la España de los 40 y lo veía todo en blanco y negro, era incapaz de verlo en colores. Parte de la historia transcurre en mi barrio, donde nací y viví de pequeña y que me parece maravilloso, pero lo empecé a ver en blanco y negro. Me acordaba que mis abuelos, cuando era pequeña y no prestaba atención, bajaban la voz para hablar de determinados temas. No hay recuerdos en mi novela, pero sí flashes de memoria. Me supuso hacer un viaje en el tiempo que me metía en una película en blanco y negro que no me gustaba.

Sus novelas hablan mucho del pasado, pero no le gusta que le digan que escribe ficción histórica...
Es que no lo hago. El siglo XX, en el que ambiento todas mis novelas, es antes de ayer. Mi vocación es siempre hacer novelas de personajes, y a ellos los coloco en esa centuria, donde hay dos guerras mundiales, nuestra Guerra Civil que tuvo repercusión internacional...

¿Es consciente de que, aún así, para muchos lectores sus novelas sean el único contacto con su historia reciente?
Sobre el pasado reciente todos tenemos información, porque, salvo los menores de 18 años, somos todos del siglo XX. Puede que alguien no tenga un conocimiento exhaustivo, pero tendrá noticia. No aspiro a contar la historia, sino la de unos personajes que son hijos de su tiempo.

"No creo que la sociedad española esté mirando al pasado"

¿Escribir algo relacionado con la Guerra Civil y la posguerra hoy, con el debate sobre Franco y la memoria histórica tan candente, era meterse en un jardín?
No me apetecía meterme en ningún jardín, la verdad. De hecho, no estoy tan segura de que el debate sobre la memoria histórica esté realmente en la sociedad, sino solo en la agenda política. No estoy segura. Lo que sí sé es que hay que dar respuesta a dos cosas: el Estado debe ayudar a las personas que tienen familiares en las cunetas para que los encuentren y les den entierro digno y se debe resolver la cuestión de la tumba de Franco. No es lógico que el verdugo esté enterrado con sus víctimas. Me parece acertada la decisión del Gobierno de exhumar sus restos y, naturalmente, no dejar que lo lleven a otro mausoleo como sería la Almudena. Pero, afrontadas esas dos cosas, no creo que la sociedad española esté mirando al pasado.

Antes comentaba la dimensión internacional de la Guerra Civil. Quizá si miráramos más a nuestro conflicto así, sería más difícil sentir nostalgia del franquismo hoy...
No creo que haya una parte de la población que no vea mal al franquismo. Franco está muerto y el franquismo superado, y la sociedad española mira hacia adelante. No percibo nostalgia de Franco. Y si la hay, debe ser una minoría tan minoritaria que es irrelevante.

¿Y el auge de partidos extremistas?
Otra cosa es el fenómeno del nacionalismo, que empieza a asomar en todos los países y que es absolutamente preocupante. Y me parecen tan alarmantes el nacionalismo catalán como el de VOX, el italiano, el de los alemanes... El fenómeno nacionalista habría que abordarlo y afrontarlo de frente. Con este tema tengo un ataque de pesimismo: decimos que para no repetir los errores del pasado hay que conocer la historia; pero la conocemos y siguen apareciendo grupos con esos postulados.

Esta novela es una historia muy viajera, llena de localizaciones...
Arranca con un poema de Cavafis que dice que a veces haces el camino pero no llegas a tu destino y esa es la historia de la novela. Del Madrid en blanco y negro, llegan a una Alejandría que es el color, la luz fantástica del Mediterráneo. En los años 40 era un lugar maravilloso y cosmopolita. También pasan por París, Berlín, Praga, Viena... Las vidas de estos personajes son apasionantes, sorprendentes y muy desgraciadas.

Muchas de sus novelas tienen final amargo...
A veces me lo reprochan mis lectores. Siempre digo que intento contar historias verosímiles y que un final feliz no lo sería. Resultaría forzado y fuera de la realidad.

Uno de sus protagonistas es un editor, ¿es un homenaje al mundo del libro?
Esta novela es un homenaje a la literatura. Está salpicada de poemas, de referencias... Es un homenaje a editores, escritores, pero sobre todo, a lectores y libreros. A todos aquellos que hacen posible esta magia de convertir las palabras en una historia que llegue a la gente.

¿Homenaje necesario en este momento tan tecnológico?
No me lo planteo así, solo quería hacerlo. La tecnología está aquí y no se puede ignorar, sería ridículo. No es incompatible con la literatura. Lo que hay que hacer es fomentar la literatura. Me parece un fracaso que el índice de lectores en este país sea tan bajo.

"Tendríamos que convencer a los niños que no encontrarán mejor compañero de vida que un libro"

A pesar de que se venden libros y se piratea mucho...
No se vende tanto. En cualquier caso en la escuela no enseña a amar la literatura y es una pena. Tendríamos que ser capaces de convencer a los niños de que la lectura es un placer y que no van a encontrar mejor compañero a lo largo de la vida que los libros. Mi amor por los libros viene de mi familia y una profesora del colegio. Mi abuela me hacía leerla en voz alta todas las tardes mientras ella cosía. Las nuevas tecnologías están muy bien, son presente y futuro, pero no pueden darse a costa de dejar de lado las humanidades. Es una pérdida: las necesitamos para ser ciudadanos críticos y con pensamiento propio.

¿No hay mejor compañero que un libro?
La literatura es un viaje que tiene efecto sanador. Cuando abres un libro, puedes salir de nuestra realidad y viajar a otra y conocer otras personas y lugares, reflexionar...

¿Esa idea no os da a escritores tan leídos como usted una responsabilidad extra?
No, cada uno tiene la responsabilidad que tiene. Yo no hago los planes de estudio: si los hiciera, haría que la lectura fuera una asignatura.

Ya ha habido un efímero ministro escritor...
(Sonríe) Yo creo que es incompatible.

Ejerció como periodista durante mucho tiempo, ¿no le entran ganas de volver?
No, pero no por nada. Voy cerrando puertas y esa es una etapa terminada. Estoy bien como estoy; no soy nada nostálgica. Además, son actividades paralelas: el periodista cuenta historias reales y las del novelista son fruto de la imaginación, pero, al final, se trata de lo mismo.

BIO.

Tras 35 años de carrera periodística, Julia Navarro (Madrid, 1953) irrumpió en el mundo editorial en 2004 con su primera obra de ficción La hermandad de la Sábana Santa. A ese éxito internacional, le siguieron otras seis novelas, ya dedicada de pleno a su carrera como escritora, entre las que destaca Dime quién soy.