Pedro Sánchez
 El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez (i), junto a la ministra Educación, Isabel Celaá (2d). EFE

No es ninguna novedad el interés del Gobierno por rediseñar la Formación Profesional. La titular del ministerio de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, que comparecerá por vez primera este miércoles  en la Comisión de Educación y Formación Profesional del Senado, tiene el empeño declarado desde que asumió la cartera de transformar esta opción de formación.

Pedro Sánchez ha refrendado la importancia que tiene este proyecto para el Gobierno en la inauguración este martes del encuentro +futuro+progreso=+FP, en el que también participan Celaá y la ministra de Trabajo Magdalena Valerio.

“Estoy aquí para que se visualice la importancia que este gobierno da a la Formación Profesional. No en vano tenemos un ministerio de Educación, pero también de Formación Profesional”.

Sánchez ha insistido en que renovar la FP responde a una “visión estratégica” y que es un instrumento para “fortalecer nuestro sistema productivo, crear empresas y generar empleos estables con sueldos dignos”, destacando que además de su utilidad también es “un factor de cohesión social”.

El presidente ha adelantado que la propuesta que el Gobierno impulsará para lograr una nueva Formación Profesional incorporará cursos de especialización  relacionados con ciberseguridad, robótica, big data o impresión 3D, entre otras, lo que “afectará al menos a doce titulaciones de la Formación Profesional”.

Esa nueva FP ha mencionado que apostará por “un sistema dual más sencillo”, una “formación modular” y un sistema que “permita la cualificación de la persona, la acreditación de su experiencia laboral, con independencia de dónde ha conseguido la experiencia” y “descargando el proceso de pesados trámites”. 

También solventará el hecho de que España fuera el único país de la UE que no pertenecía al sistema de reconocimiento europeo de cualificación “que facilita la movilidad de los trabajadores”. 

El presidente ha asegurado que “tenemos un problema estructural respecto a la Formación Profesional”, recalcando que “apenas el 12% de los jóvenes españoles optan por esta opción frente al 25% de la OCDE, menos de la mitad de nuestro entorno”.  “Necesitamos multiplicar el número de alumnos que acceden a la Formación Profesional”, ha dicho, igual que es preciso “prestigiarla” porque “ningún país avanzado puede tener una Formación Profesional poco estimada”.

También ha apuntado a que la transformación de la educación y de la FP es la primera de las prioridades de “la agenda del cambio” que maneja el Gobierno, y que ha recordado que consta de cinco grandes áreas. Las restantes serían la transformación del mercado del trabajo y del tejido empresarial, relacionado con la transformación de la FP; la financiación del estado del bienestar; la transición ecológica; y la reforma del pacto constitucional. 

En armas contra la falta de prestigio en España de la FP

Que la sociedad supere esa impresión generalizada de que la FP son unos estudios de segunda fila, una salida para aquellos que no valen para la universidad, es uno de los principales propósitos del Gobierno; algo en lo que tanto Pedro Sánchez como las ministras de Educación y Trabajo han insistido.

Isabel Celaá, que ha asegurado que la renovación que el gobierno afronta sobre la FP "no es un empujoncito, ha de ser un movimiento de fondo", ha reconocido que ese desprestigio de la Formación Profesional "viene desde muy atrás por razones históricas en España, que no en otros países", y es "un lastre que cada día va a menos afortunadamente pero que tenemos que hacer desaparecer". 

La ministra de Educación ha hecho hincapié en que "casi la mitad de los empleos que se van a ofertar en Europa van a ser para personas con una cualificación intermedia. No llegan ni al 14% los que se ofertarán de baja cualificación".   

"Hay que transmitir que una persona que estudia FP es una persona con talento y muy valiosa para la sociedad. Incluso en las familias en las que ha habido magníficos profesionales, artesanos, el objetivo para los hijos era la universidad porque se consideraba que determinados trabajos no tenían el prestigio social de otros, hay que acabar con eso", ha apuntado la titular de Trabajo Magdalena Valerio, que se ha declarado "partidaria de fomentar el contrato para la formación. Hay que aprender trabajando y trabajar aprendiendo".

Una nueva FP diseñada con la empresa

El otro aspecto clave de la reforma de la Formación Profesional radica en la presencia de la empresa en su diseño.  "No puede haber FP sin contacto directo y durante todo el procedimiento con la empresa. La necesitamos desde el primer momento para identificar el perfil profesional que van a necesitar, a la hora de establecer los contenidos educativos, de evaluarlos y de facilitar la formación práctica", ha explicado Isabel Celaá. 

"Queremos una FP sin burocracias, flexible. Desde hace cinco meses estamos trabajando denodadamente para eliminar las rigideces del sistema. No es de recibo que un título tarde cuatro años en ser ofertado en un centro educativo. El secreto está precisamente en la anticipación", apunta Celaá.

"Desde el primer momento tenemos muy claro que ambos ministerios tienen que trabajar muy unidos, también con el ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades", afirmó Valerio, haciendo referencia como sectores estratégicos para el empleo no solo a los vinculados a las nuevas tecnologías como la robótica, sino también aquellos relacionados con el medio ambiente y con los cuidados, "porque hay un envejecimiento de la población".

Valerio también ha indicado que la formación tiene que ser "permanente", que  "no vale solo formarse para iniciar un oficio, hay que seguir formándose" y que al hablar de Formación Profesional  no se puede pensar únicamente en los jóvenes: "nos preocupan también mucho aquellas personas que no debemos permitir que se queden en la cuneta, que son los parados de larga duración", para lo que también es imprescindible la agilización de los sistemas de acreditación de competencias.