Catedral de Palma de Mallorca
Momento del fenómeno lumínico en la catedral de Palma que ocurre cuando la luz del sol, al penetrar por uno de los rosetones, se proyecta justo debajo del rosetón opuesto. EFE

La catedral de Mallorca ha acogido este domingo la llamada Fiesta de la Luz, un fenómeno lumínico que consiste en la proyección cromática del rosetón sobre la pared de delante, justo debajo del rosetón opuesto, de modo que durante un corto periodo de tiempo se pueden contemplar los dos rosetones en posición tangencial. El acontecimiento, que solo ocurre dos veces al año —en noviembre y febrero— ha tenido lugar a las 8.30 horas, después de la salida del sol.

Durante cada 11 de noviembre, si el tiempo lo permite, la luz del sol naciente atraviesa el rosetón mayor y se proyecta en la pared opuesta, justo debajo del rosetón de la fachada principal, pudiéndose contemplar un ocho formado por dos rosetones, uno de vidrio y otro de luz.

Este fenómeno es posible dado que la orientación de la catedral, 120 grados sureste aproximadamente, coincide con la salida del sol durante el solsticio de invierno.

Asimismo, la construcción del templo definió su planta basilical incorporando los ámbitos de la mezquita preexistente, así como los espacios del entorno urbanístico. Las dimensiones de la nave central vienen determinadas por la ocupación del espacio anterior de la mezquita.

La construcción de la fachada principal se hizo en tres fases cronológicas (siglos XVI-XVII y XIX) y presenta dos frontis diferentes, interior y exterior. Este es un factor decisivo en la ubicación actual de su rosetón visto desde el muro interior.

Con la denominación de la Fiesta de la Luz, la Seu de Mallorca pretende revitalizar la denominación histórica procedente del siglo VI en Occidente, de tradición devocional mariana y asociada a la celebración de la Candelaria el día 2 de febrero, fecha coincidente con la repetición del mismo efecto lumínico.

El fenómeno de la proyección lumínica del rosetón mayor constituye un itinerario que cada año se reproduce icónicamente, relacionado con el solsticio de invierno y el preludio de la primavera.

Asimismo, durante todo el año, en el interior de la Catedral se pueden contemplar otros episodios de luz siguiendo la rotación solar y su difusión policroma proyectada sobre la estructura arquitectónica y los elementos muebles del patrimonio catedralicio.