Un patio de luces repleto de perchas

Un concierto de una treintena de lavadoras (sobre estas líneas) abrió ayer el Festival València Escena Oberta (P. Llópis / M. Bruque / EFE).
Un concierto de una treintena de lavadoras (sobre estas líneas) abrió ayer el Festival València Escena Oberta (P. Llópis / M. Bruque / EFE).
Una performance de ropa en el primer día del VEO. Un concierto de una treintena de lavadoras abrió ayer el Festival de València Escena Oberta (VEO) que, en su sexto año, concede un protagonismo absoluto al sonido.A las lavadoras, colocadas  para sacar melodías, acordes y ritmos, se le sumaron instrumentos de viento, fricción y percusión. También hubo una actuación de estudiantes de Danza y Arte Dramático.

Los actores, tras desnudarse parcialmente, pronunciaron su nombre y algunos datos personales a través de un micrófono y saltaron desde una escalera sobre un montón de ropa. Ya por la tarde, se repitió esta performance de ropa en la calle Palafox, donde los promotores intentaron también animar las prendas invirtiendo la forma y el contenido.

Además, este año, la novedad es la inclusión de dos espectáculos de producción propia, Ansia y Oral, dirigidos por los valencianos Roberto García y Xavier Puchades.

El festival apuesta en esta edición por el sonido para rescatarlo del «segundo plano» al que se le suele relegar frente a la interpretación, según su directora, Mariví Martín. Este año, se pueden ver en VEO las obras de más de 20 compañías internacionales, nacionales y locales, hasta el 24.

Más información, pág. 19

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