'Stuka': el ensayo nazi en el interior de Castellón
Soldados alemanes comprobaron y fotografiaron la destrucción causada por sus propios ataques aéreos en las poblaciones seleccionadas. 20MINUTOS.ES

Mayo de 1938. La Guerra Civil española avanza hacia su fase final. Las tropas franquistas acaban de llegar a la costa mediterránea por Benicarló y Vinaròs tras la batalla de Teruel. Han partido en dos la zona republicana, al penetrar en línea recta entre las provincias de Tarragona y Castellón. No obstante, en el interior de esta última, en cuatro pequeños pueblos, sus gentes llevan una vida relativamente normal. Van a diario a trabajar el campo, compran el pan y los niños van a la escuela. Una mañana, algunos divisan en el cielo un objeto que nunca antes habían visto: se trata de tres aviones modelo Junker 87, el llamado Stuka.

Los aeroplanos atacan, sin previo aviso, cuatro remotas localidades: Benassal, Albocàsser, Ares del Maestrat y Vilar de Canes. Ninguna de ellas alberga objetivos militares concretos ni posee un valor estratégico para el devenir de la contienda. Sus habitantes no tienen la menor sospecha de que algo así pueda suceder en sus tranquilos pueblos. Entre los días 18 y 30 de mayo mueren 38 personas como consecuencia del lanzamiento de 36 bombas sobre el centro de las cuatro poblaciones.

"Nunca entendimos por qué nos eligieron a nosotros, por qué eligieron a cuatro pueblos insignificantes". Esta es la premisa que llevó a Óscar Vives, un físico vecino de Benassal, a investigar la historia real y las motivaciones concretas de aquellos bombardeos, que ahora dan el salto a la gran pantalla en forma de documental con Experimento Stuka.

Los testimonios directos de aquella tragedia recogidos en el largometraje eran niños por aquel entonces, ya que este año se han cumplido 80 años de los ataques. Algunos no habían visto un avión en su vida, por lo que difícilmente podían ni tan siquiera imaginar lo que era un bombardero. Recuerdan emocionados cómo algunos de sus amigos murieron en sus casas, observando desde los balcones la caída en picado de los aviones, o en las calles. Incluso hubo familias enteras que perecieron sepultadas por sus propias viviendas.

El film se desplaza hasta la ciudad germana de Friburgo, sede del archivo militar alemán, donde se encuentra la clave de esta historia: los experimentos de guerra nazis que se llevaron a cabo en España entre 1936 y 1939 como antesala de la Segunda Guerra Mundial. La llamada guerra relámpago que lanzaría el Tercer Reich contra su vecina Polonia necesitaba objetivos reales, pueblos y ciudades, con los que ensayar tanto el potencial de los aviones como de las propias bombas y su carga.

La Guerra Civil Española se convirtió en el banco de pruebas de la Luftwaffe alemana, creada apenas un año antes, en 1935, y de laboratorio para la carrera armamentística alemana, entonces todavía secreta por las sanciones del Tratado de Versalles, que impedían a Alemania disponer de unas fuerzas armadas ofensivas.

Dirigida por Pepe Andreu y Rafa Molés, Experimento Stuka es un ejercicio de memoria histórica que arroja luz sobre una historia silenciada durante tres cuartos de siglo por el miedo, la propaganda y el desconocimiento. Una forma, según sus autores, de reconciliar a las víctimas, puesto que todos lo fueron, y de cerrar heridas para siempre.

Estreno en cines por toda España

El largometraje se estrenó el pasado jueves en Elche y Palma de Mallorca, y un día después llegó a los cines Lys de València, donde se proyectará hasta este jueves, 15 de noviembre. En los próximos días y semanas pasará por Alicante (13 de noviembre), Bilbao (16), Amposta (23), Barcelona(27), Madrid (28) y Castellón (30). Coproducida por la productora valenciana SUICAfilms y Televisión Española (TVE), ha sido seleccionada en los festivales internacionales DocsBarcelona y DocsValència.

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