¿Se acabó la fiesta en Ibiza?, se pregunta la BBC

Dos gogós disfrazados de policía en Pacha Ibiza.
Dos gogós disfrazados de policía en Pacha Ibiza.
PACHA IBIZA

Aunque la variedad turística de Ibiza es muy diversa, muchos la asocian con unos de los epicentros de la fiesta más reconocidos de España (y Europa). Muchos británicos tienen en Ibiza uno de sus destinos favoritos en verano para disfrutar de sus calas y, sobre todo, de su oferta festiva variada, tanto en grandes discotecas como en salas más pequeñas, barcos o locales de playa.

Es difícil imaginarse a Ibiza sin sus días y noches de fiesta, aunque en la BBC creen que nuevas regulaciones estarían acabando con parte de ellas. Para ello se han desplazado hasta el local de playa Sa Trinxa, que este verano se ha visto obligado a reducir drásticamente los decibelios de la música que ponía debido a nuevas ordenanzas que les ponen las cosas más difíciles.

"La gente viene aquí por la música", cuenta el mánager de Sa Trinxa, Álvaro. "Me gustan los lugares tranquilos en mi día libre, pero este es Sa Trinxa".

El caso de Sa Trinxa no es el único. Las autoridades ibicencas han establecido que la música en lugares al aire libre como Sa Trinxa debe tener un límite de 65 decibelios (dB), un poco más alto que una conversación normal, pero más silencioso que la mayoría de las aspiradoras, para hacerse una idea.

Como protesta ha surgido el movimiento Musica Sí, o Yes to Music, que se queja de los cambios y señala que el ruido promedio del ruido del tráfico es de 70dB, mientras que el aterrizaje de un avión alcanza un volumen de 110dB.

Andreas Simon, del movimiento Música Sí, cuenta a la BBC como ejemplo que las autoridades vinieron a instalar un limitador de música en un bar de playa en la ciudad de San Antonio a las 7 de la mañana. El local estaba vacío y sin música. Con todo, el limitador mostró una lectura de 72dB.

Simon explica que el enfoque general de las autoridades sobre la regulación no está funcionando. "Lo que pedimos es una solución específica para cada lugar. Si un lugar no tiene vecinos, puede tener música más alta (...) El gobierno aquí quiere hacer que la gente entienda que la música es ruido. La música no es ruido, la música es parte de la cultura. Tiene que haber una solución razonable porque sin música, esta isla está muerta".

En la misma línea se expresa Marta, una DJ ibicenca que actúa bajo el nombre artístico de Hofmann Lalióparda. "Los lugares pequeños ubicados lejos de las áreas residenciales no deben estar sujetos a las mismas reglas que los súper clubes como Ushuaïa", defiende.

"Quieren parar todo", dice Marta. "Pero estamos reuniendo diferentes grupos para unir fuerzas. Músicos, pintores y personas que aman las artes. Vamos a luchar contra estas reglas que se nos imponen. Lo poco de la cultura que esta isla nos deja está desapareciendo rápidamente".

Fiestas ilegales y falta de agentes

Vicente Torres Ferrer, director general de Turismo del Consell de Ibiza, explica que no hay problema con la música alta en clubes cerrados y que Ibiza tiene "las mejores discotecas del mundo", pero cuando se trata de lugares al aire libre, "los residentes deben ser tenidos en cuenta".

"Sabemos que la música es muy importante para nuestra oferta en Ibiza, no queremos detener eso. El problema viene cuando tenemos fiestas ilegales en villas privadas o música hasta muy tarde en la noche en lugares abiertos", cuenta. "Si tienes una terraza y solo tienes una unidad colgada de una pared, tienes que tocar la música con mucha fuerza para que llegue a la última mesa, pero si tienes cuatro unidades de cierta manera, entonces la música no desaparece. Puedes escuchar la música un poco, pero es muy baja".

Se están realizando otros cambios para atenuar la imagen de la isla como destino de fiesta. Los bares en la zona de bebidas como la de San Antonio ahora cierran a las 3 de la noche en lugar de a las 5. "El cierre temprano no significa que San Antonio no quiera la vida nocturna. Si desea continuar con una fiesta, puede mudarse a las discotecas y continuar celebrando su fiesta allí", dice Torres Ferrer.

Pero muchos dicen que el toque de queda simplemente empuja a los juerguistas a las calles, y el verdadero problema con municipios como San Antonio es la falta de policías. La BBC recoge el testimonio de uno de los muchos y necesarios taxistas que trabajan en Ibiza en la noche, que defiende que estos cambios de horarios están poniendo de manifiesto la falta de agentes y provocando que las calles se llenen de gente y narcotraficantes.

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