Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre que, supuestamente, planeaba atentar contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, según han confirmado fuentes del cuerpo de policía catalán.

El arresto tuvo lugar hace tres semanas, pero no ha trascendido hasta este jueves por decisión de Seguridad de La Moncloa, que inicialmente optó por tratar la cuestión con discreción. Rápidamente, tras pasar a disposición del Juzgado de Instrucción 3 de Terrassa, ingresó en prisión preventiva, de acuerdo a la información publicada por Publico.es.

Según este mismo medio, Manuel Murillo Sánchez, de 63 años, planeaba atentar contra el Presidente del Gobierno en venganza por la decisión del ejecutivo de exhumar los restos de Franco. Para ello, comenzó a solicitar apoyo logístico en un pequeño grupo de whatsapp, afirmando inequívocamente su intención de matar al presidente. Fueron estas amenazas por las que una de las usuarias de este grupo decidió alertar a la policía.

Murillo Sánchez, que se desempeñaba como guardia de seguridad privada (y por ello, poseía licencia de armas) es un experto tirador, con una larga historia de competiciones exitosas en el club de tiro olímpico del Vallés. Además, cuenta con conocimientos técnicos sobre armamento, habiendo modificado armas inutilizadas para hacerlas funcionar e incluso habiendo construido algunas con sus propias manos.

El acusado era dueño de un arsenal de 16 armas de fuego, que incluían cuatro rifles de precisión (capaces de acertar en un blanco a más de un kilómetro de distancia) y un subfusil de asalto; una buena parte del cual estaba fuera de la ley.

Publico.es informaba también de que el detenido es hijo de Manuel Murillo Iglesias, último alcalde franquista de la localidad catalana de Rubí, que ejerció el cargo entre 1962 y 1977.

Según los investigadores, Murillo Sánchez, de 63 años, contaba con antecedentes de problemas psicológicos y era una persona de ideas radicales y con una destacable capacidad de trabajo. Aunque frecuentaba ambientes ultraderechistas, notablemente, no había participado en actos violentos y no poseía ningún tipo de antecedente penal y por ello no estaba vigilado por las fuerzas de seguridad. Además, debido a su trabajo y a su afición, no resultaba sospechoso que llevase pistola, lo que, de acuerdo a la policía, le convertía en el perfecto 'lobo solitario'. 

El detenido mostraba una fuerte convicción en sus aspiraciones, llegando a afirmar que estaba dispuesto a "sacrificarse por España" y que no le importaba ser capturado después. De la misma manera, no dudó en confesar sus intenciones a los agentes en cuanto fue detenido. Todas estas circunstancias han llamado la atención de las fuerzas policiales, que ahora tendrán que estar atentos ante un singular perfil criminal: el de 'lobos solitarios' de extrema derecha, sin filiación ni historial de violencia, que en un momento dado se decidan a recurrir a las armas como respuesta política.

Un posible delito de odio

En lugar de la denominación jurídica de terrorismo, el detenido se encuentra investigado por delitos de conspiración para atentar contra la autoridad con uso de armas, incitación al odio, amenazas graves y tenencia de armas, municiones y esxplosivos. Esta decisión de la Audiencia Nacional ha llamado la atención, y ha provocado que algunas figuras políticas expresen su desacuerdo, como ha hecho Alberto Garzón vía Twitter:

Moncloa ha destacado, no obstante, que en ningún momento se vió comprometida la seguridad del presidente; llegando incluso a afirmar que este tipo de amenazas son "una constante" a la que, eso sí, reconoce que "los españoles no deben acostumbrarse". En esta línea, llaman a "serenar" el debate político, centrado en buena medida en la denominación jurídica del delito y en el contraste que supone con las conocidas causas por enaltecimiento del terrorismo a raperos y tuiteros.