Jeff Sessions.
Jeff Sessions durante un discurso. EFE

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, ha dimitido del cargo a instancias del presidente Donald Trump, finalizando así meses de enfrentamientos entre ambos a cuenta de la investigación de la trama rusa.

De acuerdo con la cadena CNN, Trump le había vuelto a pedir este miércoles a Sessions que dejara el puesto, a lo que ha accedido presentando su renuncia al mandatario.

Ya el año pasado Trump le pidió a Sessions que renunciara como fiscal, después de que éste decidiera desligarse de las investigaciones por las presuntas conexiones rusas con miembros de la campaña electoral. En aquella ocasión según informó la prensa estadounidense, el mandatario llamó "idiota" a su fiscal.

"Estamos encantados de anunciar que Matthew Whitaker, jefe de gabinete del fiscal general Jeff Sessions en el Departamento de Justicia, se convertirá en el fiscal general en funciones de Estados Unidos", anunció Trump en Twitter, donde también agradeció al fiscal saliente por "sus servicios".

El hasta ahora máximo responsable de Justicia del Ejecutivo comunicó su dimisión en una carta enviada al presidente, hecha pública este miércoles, en la que no se precisa la fecha.

"A su petición, le envío mi renuncia", asegura Sessions en la misiva firmada por él, en la que no hizo ninguna crítica al mandatario y se limitó a agradecer el trabajo realizado al personal del departamento que dirigía.

Relación tensa

La situación entre Trump y Sessions lleva siendo tensa, con altibajos desde hace más de un año, como consecuencia de la decisión del fiscal general de inhibirse de la investigación de la trama rusa por sus contactos con Moscú.

Este paso precedió al nombramiento del fiscal especial Robert Mueller para que investigara de forma independiente la supuesta coordinación entre la campaña del presidente y el Kremlin en los comicios de 2016.

En agosto pasado, Trump denunció que "Jeff Sessions se apartó, algo que no debería haber hecho o que me debería haber dicho. Aceptó el trabajo y luego dijo: 'Voy a apartarme (de la investigación sobre Rusia)'. ¿Qué tipo de hombre es ese?".

El mandatario nunca aceptó el paso dado por Sessions, que llevó a que el "número dos" del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, tomara las riendas sobre las pesquisas de la trama rusa y nombrara a Mueller.

Los ataques del presidente a Mueller han generado preocupación entre la oposición y parte de los conservadores por el peligro de que acabe por ordenar el despido del fiscal especial, algo que podría haber hecho Sessions si no se hubiera inhibido.