Las matrículas fuera de plazo están agravando el colapso de los centros valencianos, que reciben una media de 72 solicitudes semanales, según los datos facilitados por la Conselleria de Educación. Hasta el 31 de enero, los centros públicos de la provincia de Valencia habían recibido a 1.532 nuevos alumnos de otros países.

Según la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de la Provincia de Valencia (Fapa), «la llegada de estos escolares satura las clases, puesto que muchos de ellos vienen de fuera y se encuentran con las dificultades del idioma, así como con trabas para adaptarse al nuevo entorno».

Para evitar esta saturación, el concejal del grupo socialista Juan Soto explicó ayer a 20 minutos que se tendría que poner en marcha «una comisión transparente para tratar el tema de las escolarizaciones, puesto que es la escuela pública la que tiene que aceptar a los niños que llegan con el curso empezado, ya que los centros concertados no lo hacen».

Latinos, del Este y África

Los estudiantes que se matriculan fuera de plazo llegan, en su mayoría, de Latinoamérica (42,70%), de Europa del Este (22,15%) y del Norte de África (13,25%). Tienen que ser los propios profesores, en muchos casos, «los que tienen que adaptar las clases a estos niños y con ello retrasar, a veces, a todo el curso, al no existir una política de acogimiento establecida», según Gemma Piqué, presidenta de Fapa valencia.

La matrícula de este curso en la provincia se cerró en septiembre con 370.700 alumnos, de los cuales 31.428 eran inmigrantes, según la Conselleria.

Alumnado de hasta 20 países

El colegio público San Fernando de Valencia cuenta con un gran número de alumnado extranjero. Desde el centro han confirmado que estudian niños de 20 países diferentes. Esta escuela, como explica el concejal socialista Juan Soto, «es una de las que más padece la saturación en la aulas, sobre todo una vez comenzado el curso». Desde el centro explicaron que sí que es cierto que hay muchos estudiantes extranjeros que se matriculan allí y que las aulas están al límite, pero que hay otros colegios que se encuentran «en su misma situación».