«Amo todo lo tuyo porque es tuyo, mi querida vecina. Hasta el olor a cocido que sale de tu rellano». Esta romántica frase forma parte de una de las cartas ganadoras del concurso organizado por la tienda Fresas y Chocolate.

De las 80 cartas que llegaron, 30 llegaron de otras provincias, como A Coruña, e incluso recibieron algunas desde Argentina (una de ellas resultó premiada) o Cuba.
La ganadora, escrita por Luis Nouel, cuenta la tórrida historia entre un adolescente y una mujer madura, vecina suya y amiga de su madre.

La ganadora del premio local habla sobre un hombre que también se enamora de su vecina, y trata de encontrarse con ella en los rellanos o en el ascensor. E incluso le gusta la ropa que ve colgada en el tendedero.

Si yo fuera tu madre, no ahorraría euros para que te operaras


Pero, a pesar de que no han ganado, ha habido cartas de lo más ingeniosa. Desde almibaradas misivas, donde se habla de la amada como «Afrodita, llamada de llamas», hasta una datada en 1459, escrita por el Señor de Tejada, que habla de su mujer como la «más linda y hermosa de todas las princesas de condados y reinos que la vista pudiese alcanzar».

Pero una de las más imaginativas de todas ellas fue la de un sujetador a la jovencita que lo viste. Le aconseja que no se opere para aumentarse el pecho, pues está «buenísima», e incluso le aconseja: «si yo fuera tu madre, no ahorraría euros para que te operaras, sino para llevarte al loquero y te abriera esa cabecita adolescente, que no distingue aún entre lo bueno y lo malo, entre capricho y necesidad».