Barcelona corta desde ayer las entradas 22 y 24 y la salida 21 de la Ronda Litoral, en sentido Llobregat, en los momentos de congestión de tráfico. La medida se tendría que aplicar unas 30 veces al año. Los conductores se encuentran ahora con varios paneles que informan de los cambios antes de llegar para que puedan modificar el recorrido.

En el mismo punto dónde se entra o se sale de la B-10, dos semáforos prohibirán el paso y reforzarán esta función una o dos barreras, como las de los parkings.

Mejor circulación

Se modificarán los cambios de los semáforos de las zonas próximas por aligerar el tráfico. Estos elementos estarán desconectados cuando la circulación sea fluida. No hará falta usar guardias urbanos.

Según el concejal de Movilidad, Francesc Narváez, se ha elegido estos tres puntos porque son los que más ayudarán a descongestionar el tramo central. También para mejorar la circulación de los vecinos de la zona, puesto que las colas llegan más allá de la Ronda.

El sistema está controlado con cámaras y se activa en un minuto. Hasta ahora se debía recurrir a guardias urbanos, con un tiempo de respuesta mayor. Depende de cómo sean los resultados, la medida se podría ampliar a la Ronda de Dalt. Cada día, la Ronda Litoral soporta un tráfico de unos 120.000 vehículos. Por la Ronda de Dalt pasan 160.000.