El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, ha dicho hoy que, frente al "millón" de inmigrantes irregulares que había en España cuando el PSOE llegó al Gobierno, ahora "hay muy pocos" porque "no llegan a 300.000", y ha añadido que la tendencia "está bajando".

Caldera ha precisado que "no se necesita" un nuevo proceso de regularización y se ha mostrado en contra del "contrato de integración" que el PP propone en su programa electoral y que hoy Mariano Rajoy ha propuesto para toda Europa.

No se necesita" un nuevo proceso de regularización

Beneficios de la inmigración

El titular de Trabajo ha asegurado que es una "evidencia absoluta" que el número de inmigrantes irregulares ha descendido en España y ha explicado que la diferencia entre tarjetas de residencia e inmigrantes empadronados "no llega a 500.000", de los que hay que restar a los ciudadanos comunitarios, los que están en trámite de renovación y los que estudian en España.

El ministro de Trabajo ha insistido en que los inmigrantes, que han ocupado "los puestos que han quedado vacantes" y suponen el 14 por ciento de la población ocupada, han permitido elevar el nivel de empleo y de recaudación fiscal, y que son responsables de medio punto del superávit de las cuentas públicas que, en 2007 y según ha dicho, ha estado por encima del 2 por ciento del PIB.