Un sacerdote francés y un médico argelino han sido condenados en Argelia a penas de uno y dos años de cárcel, respectivamente, por rezar junto a un grupo de emigrantes en un lugar no autorizado para el culto no musulmán y por ejercer la medicina al margen del centro médico, según escribe Ignacio Cembrero en El País.

Llevaban ocho años ayudando a un grupo de subsaharianos

Tanto el cura, Pierre Wallex, como el médico, llevaban ocho años ayudando a un grupo de subsaharianos que vive a la intemperie, en los bosques que hay alrededor de la ciudad argelina de Maghnia, en la frontera con Marruecos.

El médico trabajaba en las urgencias del hospital de esta ciudad y se dedicaba a curar las heridas de los emigrantes argelinos, cuya máxima aspiración es llegar a Marruecos como antesala a su travesía hasta España. El sacerdote, por su parte, solía rezar con el grupo de subsaharianos.

Además de la pena de cárcel para ambos (que el sacerdote no deberá cumplir pero sí el médico), ambos deberán pagar sendas multas de 200.000 dinares, unos 2.075 euros.

Hasta el 9 de enero, fecha de su detención, los gendarmes dejaban circular a ambos sin ningún tipo de problemas.