Este invierno lleva camino de ser uno de los más secos de los últimos 40 años en Zaragoza. Hasta hoy han caído 26,1 l/m2 y en febrero no ha llovido ni una gota. Estas cantidades son muy inferiores a las del año pasado, cuando por estas fechas ya se habían registrado 35,1 l/m2, y a las cifras de pluviosidad de las últimas décadas, según los datos del Centro  Territorial de Meteorología.

En los últimos años las lluvias caídas hasta esta fecha rondaban de media los 36-39 l/m2 y en el invierno de los años 2000/2001 se llegó a recoger el cuádruple de agua. El invierno más seco en Zaragoza fue el de 1966/1967, cuando se registraron 18,7 l/m2, incluyendo febrero. Esa temporada, en marzo sólo cayó un litro por metro cuadrado.

«No se puede predecir qué pasará en los próximos meses, pero marzo suele ser lluvioso en Zaragoza», señalan en el centro meteorológico. De hecho, el año pasado cayeron 26,2 litros en febrero y 62,7 en marzo, lo que compensó la escasez inicial del invierno.

La sequía afecta ya a algunas plantas y animales. La falta de lluvias hace que los insectos se reproduzcan antes y, según la Organización Mundial de la Salud, en 2010 podrían instalarse aquí especies africanas que transmiten la malaria o el dengue. Las aves sufren trastornos en sus ciclos reproductivos y migratorios.

Algunos niveles de contaminación de la ciudad también han subido por la falta de lluvias, según los datos municipales, y la sequía puede afectar incluso a los estados de ánimo de las personas. «Sucede en individuos que viven cerca de la naturaleza y sienten la impotencia de no poder hacer nada para que llueva. No estamos acostumbrados a situaciones prolongadas de sequía y se puede llegar a la depresión y a la ansiedad», señala el psicólogo Javier Garcés.

Los expertos explican que un invierno de sequía no siempre implica un año seco. A principio de 2001, por ejemplo, llovió bastante, pero la media del año fue muy seca. «Sin embargo, 2007 fue bastante húmedo gracias a las precipitaciones de marzo y a que en abril se recogieron 126,6 l/m2. Además, en octubre cayó una gran tormenta que dejó 44,8 litros», añaden.

Embalses a menos de la mitad

Los embalses de la Confederación Hidrográfica del Ebro están al 46,4% de su capacidad, frente al 60,8% del pasado año. Las precipitaciones recogidas desde el mes de mayo están entre el 30 y  el 60% por debajo de la media. La Comisión de Sequía del Ebro acordó esta semana reducir la evacuación de caudales de los embalses e intensificar la vigilancia.