La Fiscalía menciona unas 20 veces la violencia en el 'procés' y culpa a Junqueras, Forcadell y los Jordis

Imagen del edificio del Tribunal Supremo, en Madrid.
Imagen del edificio del Tribunal Supremo, en Madrid.
FDV / WIKIPEDIA

La Fiscalía del Tribunal Supremo ha aludido en una veintena de ocasiones a la existencia de violencia que hubo durante el proceso independentista en Cataluña para sustentar su acusación por rebelión. Así lo ha hecho en el escrito de calificación provisional en la causa por el 'procés', que se ha presentado este viernes, en el que considera al exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, respectivamente, los "principales promotores" del desafío soberanista.

El escrito de 127 páginas hace un especial énfasis en la existencia de violencia durante el proceso independentista en Cataluña, pues en una veintena de ocasiones recuerda los acontecimientos en los que ve "violencia" o actos "violentos", centrándose en gran parte en la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

En este sentido explica que la máxima responsabilidad en el procés la tenían Junqueras, Forcadell, y los conocidos como los Jordis, ya que junto a "otros procesados huidos" —en referencia al presidente Carles Puigdemont, sin mencionarle expresamente— "acordaron como principales promotores ponerla en práctica mediante la acción combinada y sincronizada de tres pilares básicos".

De hecho, estos cuatro procesados son para los que más penas pide el Ministerio Público por el delito de rebelión agravada por malversación de caudales públicos. Para Junqueras se piden 25 años de prisión; mientras que para Forcadell, Sànchez y Cuixart solicita 17 años de cárcel.

Con todo ello, los fiscales Javier Zaragoza, Consuelo Madrigal, Fidel Cadena y Jaime Moreno recalcan que "el plan secesionista contemplaba la utilización de todos los medios que fueran precisos para alcanzar su objetivo, incluida —ante la certeza de que el Estado no iba a aceptar esta situación— la violencia necesaria para asegurar el resultado criminal pretendido".

"Aparición estelar" de los Jordis

Por un lado, afirma que se valieron de la "fuerza intimidatoria que representaban, por una parte, la actuación tumultuaria desplegada con las grandes movilizaciones ciudadanas instigadas y promovidas por ellos", tal y como hicieron las asociaciones de los Jordis, a los que les acuña la expresión "aparición estelar" en este "plan rebelde".

Por otra parte, se hizo uso de los Mossos d'Esquadra ya que son "un cuerpo policial armado e integrado por unos 17.000 efectivos aproximadamente, que acataría exclusivamente sus instrucciones —como así sucedió—" y que serviría, además, para "proteger coactivamente sus objetivos criminales".

El escrito comienza el relato de los antecedentes del procés recordando que el expresidente de la Generalitat Artur Mas —investigado en esta causa pero finalmente no fue procesado por el magistrado Pablo Llarena— suscribió en diciembre de 2012, junto a Junqueras, las "líneas maestras" de un pacto para la celebración de una consulta independentista en el año 2014. Pero centra gran parte de su argumentación en cómo transcurrió la jornada del 1 de octubre.

Sobre él incide en que el entonces Govern, la presidenta de la cámara parlamentaria y los presidentes de las asociaciones catalanas continuaron adelante con sus planes durante los días previos a esta votación a sabiendas de la "altísima probabilidad de que se produjeran incidentes violentos, como los que habían sucedido el día 20 de septiembre" en las puertas de la Consejería de Economía de la Generalitat.

Lanzamientos de objetos, vallas metálicas y piedras

"Hicieron reiterados y continuos llamamientos públicos —a través de los medios de comunicación, redes sociales y concentraciones públicas— a la movilización de la ciudadanía para que acudieran a votar y evitar que las fuerzas de orden público cumplieran con su misión de cerrar los centros e incautar el material electoral", subrayan los cuatro fiscales del caso que aseguran que así "propiciaron la violencia en la calle".

Continúa diciendo el escrito que con ello "fomentaban, propiciaban y buscaban el enfrentamiento directo entre multitudes de ciudadanos y las fuerzas de seguridad, con lo que no solo secundaban la actuación de acoso, intimidación y violencia, sino que, desde el poder constituido, daban apoyo explícito y expreso a la estrategia de impedir la acción del Estado y de los órganos judiciales". Añade que la masa congregada actuó "a modo de muro humano", causando lesiones, entre ellos a "93 miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil", por los "lanzamientos de objetos, vallas metálicas y piedras", además de insultos.

De hecho, los fiscales apuntan en su relato que el llamamiento a la movilización también se hizo mediante "manipulación informativa sobre la realidad de lo que estaba sucediendo en esos días" y la "presión" a la prensa internacional para llevar a cabo su objetivo.

El mensaje del rey

Aún así, la Fiscalía destaca que el 1-O se celebró ante la inacción del cuerpo policial autonómico dirigido entonces por Josep Lluís Trapero, para quien la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide 11 años por rebelión. "Los mandos de los Mossos d'Esquadra antepusieron las directrices políticas recibidas por el Govern de la Generalitat al cumplimiento de la ley y del mandato judicial que prohibía su realización", destacan.

Por último, los fiscales aprovechan su escrito para recordar que "ante este levantamiento generalizado, salpicado de actos de fuerza, agresión y violencia", el rey Felipe VI hizo dos días después una aparición pública para dirigir "un mensaje a la nación" en el que lamentó el "quebrantamiento de los principios democráticos de todo el Estado de Derecho, la profunda división y fractura que se estaba produciendo en la sociedad catalana", así como el "enorme riesgo" que se había generado en la economía catalana y nacional.

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