Narcos: México, con Diego Luna
El actor Diego Luna, en primer término, en una escena de 'Narcos'. NETFLIX

Tal y como un imperio criminal real haría, pero con mejores y más legales intenciones, la serie Narcos amplía sus territorios y posesiones y en su cuarta temporada desembarca en México. La ficción de Netflix, una de las más aclamadas de la plataforma, estrenará sus nuevos capítulos el próximo 16 de noviembre, con Diego Luna y Michael Peña como protagonistas. El primero, como líder de los narcos; el segundo, como su antítesis en forma de agente de la DEA.

Eric Newman, productor ejecutivo y showrunner de la serie, ha hablado con 20minutos.es sobre lo que traerá la nueva tanda de episodios, el rodaje en México y lo que ha supuesto la serie. Después de una tercera temporada con el listón muy alto, "la cuestión era si comenzar antes o seguir el orden cronológico de la tercera entrega, que finalizó en 1996. Decidimos mover el reloj hacia atrás y empezar la temporada de México en la década de 1980, lo que nos daba la oportunidad de contar la historia completa de la cocaína en ese país, el surgimiento de un imperio de la droga y el inicio de la guerra mexicana contra ella", explica el responsable de otros títulos como Bright (también en Netflix), In Time, Hijos de los hombres, RoboCop (2014) o El último exorcismo 2.

Narcos no defiende ninguna grandeza en sus protagonistas, asesinos despiadados, y sin embargo su mundo produce una cierta fascinación. Y esto ocurre porque "los narcos son seres humanos, no solamente monstruos", son "personas reales que eligen un camino fuera de la ley", aunque la serie siempre conserve "cierta distancia" con respecto a sus antihéroes. De hecho, "al verla te das cuenta de que las drogas son un gran problema, uno de los mayores a los que hacemos frente en América".

Otro dilema fue ponerle barreras a lo explícito en una historia de violencia, algo que "es muy difícil de obviar en el mundo de los narcos". Al final quisieron "respetar el límite para la audiencia, ya que por supuesto hay ciertas cosas de tortura y violencia que no queríamos mostrar. Pero también tenemos la obligación de enseñar que en estos mundos hay dolor", revela el productor.

El rodaje se realizó de junio a noviembre, el tiempo promedio en una producción como esta, y en localizaciones de México. "La gente mexicana es maravillosa y nos acogieron a la perfección. El personal con el que trabajamos no pudo ser más profesional. Es cierto que tuvimos un terrible accidente aislado, un verdadero horror, pero no tuvo nada que ver con el rodaje", explica Newman. En septiembre de 2017, un miembro del equipo de Narcos fue asesinado cuando buscaba localizaciones en un paraje rural del Estado de México.

"En una historia como esta, con tanto sufrimiento, es difícil encontrar algo de humor", pone de manifiesto el productor que, sin embargo, piensa que "es muy importante para nuestra audiencia y también para las personas que contamos la historia. Actores, directores... necesitamos momentos de risa".

Estudioso e inmerso en la historia de las drogas, Newman se atreve a aventurar que la lucha contra esta lacra debería dejar de abordarse "como algo legal y empezar a tratarse como un tema de salud". Porque, opina, "la única manera de parar el tráfico de drogas es eliminando la demanda. "Nunca se ganará atacando al proveedor y encarcelando a la gente por consumirlas o venderlas. Eso no va a funcionar. La única forma es tratarlo como una crisis que afecta a la salud".

Para terminar, Eric Newman confiesa cuál es su escena preferida de esta cuarta temporada (si es un lector sensible a los spoilers, es mejor que se salte este párrafo). "Probablemente sea cuando Félix Gallardo, en el último episodio, busca el control de todo el imperio de la droga y tiene lugar una reunión para hablar sobre el futuro. De repente entra el ejército y Diego Luna, que es un actor impresionante, está sonriendo todo el rato. Eso me encanta, creo que es mi escena favorita", confiesa.