«Saqué a mi padre porque lo tenían sucísimo y sin afeitar»
El suegro de Ángela estuvo interno en la residencia un año. (A. Navia)

«Mi suegro estuvo todo el sábado sin cenar, sin comer y se había defecado encima. Me lo llevé de aquí el mismo domingo». Son palabras de Ángela, familiar de un interno de la residencia Reyes Católicos de Alcalá de Henares, que será cerrada cautelarmente por la Comunidad.

El Gobierno regional dio la orden de cierre el lunes, al constatar que no se habían subsanado las graves defi-ciencias detectadas por los inspectores los días 25 y 31 de enero: «Falta de higiene, hay mala alimentación, poca atención al anciano y personal escaso y poco cualificado».

«Pañales sin cambiar»

El ambiente que se respiraba ayer en la residencia era tenso. «Tengo 88 años y nadie quiere cambiarme los pañales. Llevo dos años aquí con mi señora, pero nos vamos a ir», dijo a 20 minutos Alfredo Sanz, uno de los internos. «He tenido que ver cómo los ancianos comían el puré, el pescado y el postre, todo en el mismo plato», contaba una señora que cambió a su padre de centro hace tres meses porque a veces, cuando iba a visitarle, se lo encontraba «sin afeitar, sucio y con trozos de pañal bajo la cama».

Los trabajadores de la residencia explicaron que han tenido que doblar los turnos para no dejar desatendidos a los ancianos. «Yo he tenido que hacer de auxiliar sin serlo», contaba una camarera del comedor. Familiares y empleados coinciden en que «el principal problema es la falta de personal» y achacan esto a la «mala gestión del centro».

Sin medicina ni alimentos

Algunos familiares de ancianos explicaron que los internos llegaron a estar un día entero desatendidos: «La planta de asistidos estuvo sin atención el fin de semana pasado desde la tarde del sábado hasta la tarde del domingo. Los ancianos estuvieron sin medicar, sin comer y manchados de heces», dice uno de los parientes. Muchos trabajadores no cobraban lo estipulado y decidieron irse.