Las aulas alicantinas se colapsan cada año a mitad de curso debido a la
llegada de alumnos no matriculados, la mayoría inmigrantes, que este año ya suman 1.156 niños extra en las escuelas públicas de la provincia.

La matrícula de este curso en la provincia se cerró con 37.667 alumnos en septiembre. Pero, según la Conselleria de Educación, la cifra de escolares en enero era ya de 38.823, con 72 solicitudes nuevas a la semana. El año pasado, el total fue de 7.000.

Llegan desde Latinoamérica (42,70%) y Europa del este (22,15%) y occidental (17,80%), norte de África (13,25%) y Asia (3,42%).

Según las asociaciones de padres, la llegada de estos escolares satura las clases. Pasan de los 20,6 escolares por aula en Primaria y 23,8 en Secundaria a 30, y los maestros tienen que redoblar sus esfuerzos, principalmente, por el idioma.

Sin profesores de apoyo

Así, según Adoración Martínez, presidenta de la FAPA Enric Valor, tienen problemas de adaptación, pues no conocen la lengua y, según su carácter, «o molestan o no se mueven, si son tímidos».

Para el presidente de la FAPA Garbiel Miró, José Antonio Ranchal, harían falta profesores de apoyo o aulas de integración, especialmente en los centros públicos en los que sobran más plazas, que son «los que nadie quiere» y donde van estos chavales.

Otra consecuencia es la instalación de barracones, según el concejal socialista Manuel de Barros. Prevén que el curso que viene, las aulas prefabricadas pasarán de 45 a 65 ó 70 en Alicante, pues en Pedro Duque y San Gabriel tendrán que acondicionar nuevas.

Y además del centro de Benalúa, todo de barracones, se instalará un colegio completo de aulas prefabricadas en Playa San Juan, el llamado colegio número 52.

Los concertados no los admiten

El concejal socialista Manuel de Barros opina que este colapso de las escuelas públicas, debido a la llegada de nuevos alumnos con el curso ya comenzado, podría remediarse si los centros concertados «dejaran puestos vacantes» al cerrar la matrícula.

El concejal asegura que, cuando es necesario escolarizar a alguno de estos niños, que suelen llegar después de la Navidad, los concertados se escudan en que «tienen todas las plazas cubiertas», y son los públicos los que deben aceptarles y aumentar su ratio.