Bisturí a la Cara del Moro
Recreación virtual de cómo quedará el andamio una vez instalado sobre la ladera del Benacantil.
Las obras de restauración del monte Benacantil y de la Cara del Moro, bajo el castillo de Santa Bárbara, comienzan hoy, con la colocación de una gran malla de protección (transportada por un helicóptero), y se prevé que estén finalizadas en medio año.

Las mallas darán paso, 15 días después, a un espectacular andamio de 36 metros de alto y 27 de ancho desde el que un equipo de 10 personas colocará bulones a modo de grandes tornillos, sellará grietas y reconstruirá las piezas que se hayan desprendido.

Los trabajos incluyen también la recuperación de los dos laterales del monte, en los que alpinistas se descolgarán para trabajar a pie de obra. Y en toda la zona inferior se colocarán barreras de seguridad para evitar desprendimientos.

El encargado de las obras, Marius Bevià, precisó ayer que durante la restauración «sólo permanecerá cerrada al público la parte más alta del castillo». La inspección de la peña en agosto detectó 46 grietas (ocho de ellas, graves) en el castillo y cinco grandes hendiduras en la ceja y nariz de la Cara del Moro, que serán cosidas por técnicos de Geocisa. Algunas de ellas tienen 300 años de antigüedad.

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La fuente de Luceros cambia de color

No sólo el Benacantil y la Cara del Moro sufren problemas. El arquitecto Marius Bevià también se refirió al cambio de color de la fuente de la plaza de los Luceros, restaurada el año pasado. Según él, un equipo de la Universidad de Alicante lo está estudiando y, de momento, ha descartado que se trate de óxidos. «La fuente tiene filtros y una depuradora, pero el mortero blanco es muy poroso y coge suciedad. No sabemos si es por la polución».