Hay, con contadas excepciones, quien trabaja por amor al arte. Y si no, que se lo pregunten a uno de los vigilantes del quiosco Peret de la Explanada, que en sus
ratos libres se dedica a restaurar el mosaico de este emblemático paseo por voluntad propia.

Sobre todo, después de que se haya jubilado el último operario municipal encargado del mantenimiento del llamativo suelo, compuesto por millones de teselas de colores.

«Nadie lo arregla y cada día está peor. Aquí no viene nadie y si me dicen que tengo que hacerlo, yo encantado de conservar el patrimonio de la ciudad de Alicante», comenta este activo pluriempleado.

La idea partió del propietario del Peret, quien también se encarga de financiar estos pequeños trabajos. La Concejalía de Servicios dará hoy una respuesta sobre cómo va a resolver el relevo del jubilado.