Asesinato Desiree
Manifestación en memoria de Desiree Mariottini en el barrio San Lorenzo de Roma, el 27 de octubre de 2018. EFE

Cuando Desiree Mariottini, de 16 años, murió había hasta diez personas en el edificio abandonado y ocupado del barrio romano de San Lorenzo donde, según las pesquisas, fue drogada hasta la inconsciencia y violada por un grupo de hombres la noche del 19 de octubre.

Cuatro mujeres y seis hombres estaban en el mismo edificio mientras Desiree moría, según publica el diario italiano Il Corriere della Sera, que recoge las actas policiales con los testimonios de los testigos ante el juez. Según el diario, todas estas diez personas vieron a Desiree inconsciente, la tocaron, la vistieron y la volvieron a desvestir, pero nadie hizo nada para salvarla ni llamó a la Policía o Emergencias.

Il Corriere cuenta que la joven Desiree, de 16 años, vivía como adulta y era víctima de su adicción a las drogas, de la cual nadie, ni siquiera su familia, logró salvarla.

Según el testimonio de Muriel, un congoleño de 34 años, Desiree "se presentó como Desy y buscaba cualquier sustancia que pudiera mitigar su abstinencia. Me pidió una vez que me inyectara heroína pero no acepté. Ya no recibía ningún dinero y se acercaba con insistencia y confianza a cualquier persona que pudiera ofrecerle drogas", relata este joven que frecuenta el edificio de Roma y estuvo allí el día de la muerte de Desiree.

"El pasado jueves a las 19.50 horas estuve allí para comprar cocaína y un tunecino de unos 40 años, Hyten, me invitó a seguirlo y me mostró un contenedor donde había una chica inconsciente. La vestí, aunque no encontré sus zapatos. La niña, aunque con dificultad, respiraba, pero estaba completamente inconsciente. Pero no me di cuenta de que su vida estaba en peligro, pues otras veces había visto a otras personas simplemente 'hechas' que luego se habían recuperan en unos momentos. A las 3 am, Youssef (Yusif Saila, el cuarto sospechoso detenido en Foggia) me dijo que estaba muerta", cuenta Muriel.

El diario local ofrece asimismo el testimonio de otra testigo, Giovanna, de 32 años, que se cruzó con Desiree el 10 de octubre en dicho edificio: "Me dijo que pronto tendría más de 18 años. Me pareció una presencia extraña e inoportuna, porque además de ser menor de edad, estaba fuera de ese contexto, deprimida y siempre buscando una dosis. Varias veces intenté disuadirla, no tanto de no tomar drogas, sino de ir a aquel 'establo' porque era frecuentado por traficantes y era un lugar peligroso".

Esta italiana explica que se cruzó con Muriel el viernes a la 1.30 horas de la madrugada y que le encontró "arremetiendo contra Desiree" e insultándola. A pesar de la escena, Muriel la saludó con normalidad mientras Desiree se encontraba "en un colchón sin vida". Giovanna afirma que corrió a tomar el pulso a la joven. "Intenté hacerle un masaje cardíaco pero enseguida se dio cuenta de que era demasiado tarde. Por su aspecto, entendí que había estado en esas condiciones durante muchas horas y grité que llamara a una ambulancia de inmediato".

Cuatro detenidos

La Policía italiana ha detenido a cuatro sospechosos de la violación en grupo y el asesinato de Desiree Mariottini, dos senegaleses de 26 y 43 años sin documentos legales para residir en Italia, un nigeriano de 46 con permiso de residencia en la capital italiana por motivos humanitarios, y una cuarta persona de la que solo se ha dicho que es "un inmigrante clandestino". Los medios locales avanzan que se trata de un gambiano y que ha sido localizado por la policía en la ciudad de Foggia, en la región de Apulia (sur), en las proximidades de un centro para inmigrantes, presuntamente huyendo de Roma al saberse perseguido.

Los investigadores tratan ahora determinar si hubo más sujetos implicados y qué papel desempeñó cada uno de los ya detenidos en el asesinato de Desiree Mariottini. Su muerte hizo que el ministro de Interior, Mateo Salvini, anunciase el desalojo de estos centros: "Haré todo lo que sea para que estos gusanos culpables de este horror paguen hasta el final su infamia", declaró.

Durante el fin de semana se han sucedido las concentraciones en el barrio de San Lorenzo, zona de marcha en la noche romana para pedir justicia para la muchacha y exigir que no se instrumentalice políticamente el suceso para arremeter contra los inmigrantes.

Mariottini tenía 16 años, era de Cisterna de Latina, a unos 50 kilómetros al sur de Roma, y desde el pasado agosto acudía al Servicio para las Drogadicciones del sistema sanitario italiano.