Roberto Santiago
El director y escritor Roberto Santiago. JAVIER NAVAL/CEDIDA

Cuando se habla de Los Futbolísimos, la pandilla de preadolescentes que resuelven misterios al tiempo que juegan al fútbol engendrada por Roberto Santiago (Madrid, 1968), todo son números enormes. La colección de libros cuenta ya con catorce títulos en el mercado, lleva dos millones de ejemplares vendidos y ha sido traducida a más de diez idiomas.

Un caso de éxito literario que se tradujo este pasado mes de agosto en una película dirigida por Miguel Ángel Lamata y ahora en un musical que estará en Madrid hasta el 20 de enero en el teatro La Latina y luego irá de gira por toda España, un proyecto "muy personal" del escritor de la saga, cuyo nutrido currículo artístico amenaza con ser eclipsado por la pandilla del Soto Alto.

Roberto Santiago ha escrito distintas obras de teatro, libros juveniles y una novela negra para adultos, guiones para televisión, y es responsable del guion y la dirección de varios cortometrajes como Ruleta (1999) u Hombres felices (2001) y películas como El penalti más largo del mundo (2005) con Fernando Tejero, nominada por su guion a los Premios Goya.

Antes de nada, gracias por acercar el placer de la lectura a tantos niños.
Te prometo que es lo que más ilusión me hace. No te puedes imaginar la cantidad de madres, padres y profesores que me dicen "es que este niño o esta niña no leía y ahora, gracias a Los futbolísimos, se ha convertido en un lector que pide otro libro". No puedo expresar la satisfacción y alegría que me produce. Soy muy afortunado.

¿El hecho de que se trate de un equipo de fútbol hace que tenga más lectores varones?
Mi impresión, por mis visitas a colegios, bibliotecas o ferias del libro, es que por suerte son muchísimas las niñas que leen Los futbolísimos, que no son solo fútbol; también hay misterio y amistad.  Helena con H, que es la mejor jugadora del equipo es una chica. La capitana es otra chica. La integración entre niños y niñas en la colección es total. Quizás es verdad que hay un porcentaje algo mayor de lectores varones, pero lo que me llega a mí directamente es que cada vez hay más niñas, igual que, afortunadamente, cada vez hay más niñas a las que les gusta jugar al fútbol. 

En sus libros hay personajes diversos, hay niñas que son las que mejor juegan al fútbol. ¿Hasta qué punto es función de la literatura infantil y juvenil enseñar y crear valores o entretener?
Para mí, lo primero es conseguir que el lector quiera seguir leyendo, da igual su edad. Pero cuando escribes siempre tienes una responsabilidad. Si encima escribes para niños  que se están formando, creo que esa responsabilidad es aún mucho mayor. Yo trabajo valores como el trabajo en equipo, la igualdad, la solidaridad con los que son más débiles o diferentes.   

Con ese argumento hay cada vez más voces que piden más referentes LGTBI en la literatura juvenil.
Es verdad que hay cierto debate y, por suerte, hay escritores y escritoras que tienen protagonistas gays.  Me viene por ejemplo a la cabeza un autor que me encanta que es Nando López. Como es algo que, afortunadamente, tiene cada vez más visibilidad, pues en la literatura juvenil también tendrá más presencia.  ¿Yo tendré en alguna de mis novelas  un personaje que sea gay o lesbiana?. Te digo la verdad, no tengo ni idea, pero creo que escribir desde la corrección política es un error. Yo escribiré sobre aquello a lo que el corazón me lleve.

El fútbol es protagonista demasiadas veces de episodios violentos, de padres que pierden los estribos.
Hay historias concretas que hablan de esto en Los futbolísimos, de la violencia y la competitividad extrema y absurda que generan los adultos, no los niños.  Por supuesto que hay que querer ganar, pero también saber perder.  Yo voy a ver a mis sobrinos que juegan al fútbol, el pequeño tiene diez años y el mayor catorce, y muchas veces te da vergüenza la actitud de los mayores en las gradas.

Tras catorce libros y una película, llega el musical.
Es un proyecto muy personal. Es curioso porque tengo muchos encuentros con los lectores  y una de las preguntas que me han hecho muchísimas veces es qué va a pasar con Los futbolísimos cuando sean mayores, porque en los libros siempre tienen once o doce años. ¿Van a seguir jugando al fútbol? ¿Van a seguir resolviendo misterios? ¿Van a seguir siendo amigos?  Y pensé que merecía una respuesta. Cuando me puse a escribir la historia te prometo que no sabía que iba a ser un musical, pero había emociones tan fuertes de los personajes, que hacía mucho que no se veían, que no había palabras para expresarlas y la música era la única manera. Yo soy un apasionado de los musicales y me lancé a la piscina, empecé a escribir canciones, y al final me ha acompañado un montón de gente en el proyecto.

¿Cuál ha sido el mayor reto que se ha encontrado al abordar el musical?
En este país muchas veces a la gente le gusta encasillarte. Yo he tenido la suerte de hacer cosas muy distintas, he ido alternando el cine, con el teatro, con la literatura, con la televisión.  Nunca había escrito un musical, pero obras de teatro ya tenía unas cuantas. Es verdad que es un reto y un aprendizaje, pero eso es lo interesante de la vida, ir aprendiendo cosas nuevas; y yo con el musical he aprendido muchísimo, rodeado de gente con mucho talento.  

¿Le costó encontrar a actores adultos que encajaran con la pandilla del Soto Alto?
El casting fue muy largo. Vimos como a ochocientos actores.  Había que encontrar no solo a actores que tuvieran la edad, talento como actores, cantantes y bailarines, y que además se parecieran en el físico y en el interior, que es lo más importante, a esos personajes que ya llevan catorce novelas y que muchísimos niños conocen. Yo estoy contentísimo con los nueve futbolísimos del musical, porque casi todos los niños me dicen que son ellos.



Es imposible desvincular las ilustraciones de Enrique Lorenzo de sus libros. En el musical también están muy presentes.
Es verdad que en la parte visual, en las novelas, siempre han tenido mucha presencia y yo quería que, efectivamente, en el musical también fuera así.

Se ha publicado el libreto del musical. ¿Con la esperanza de verlo representado en funciones escolares?
Desde el principio nos hacía mucha ilusión publicar el libreto íntegro. A veces no es tan sencillo que un niño quiera leer teatro. Haciendo esto tal vez sea más fácil que pueda dar el salto a leer otras obras de teatro; que llegasen a los clásicos sería maravilloso. Y el segundo objetivo es que se animen y terminen haciendo su propia función en el colegio.

Ya que menciona los clásicos, hay un debate permanente desde hace muchos años sobre cómo llevar a los niños a la lectura. Si deben imponerse libros, o listas de libros, o dejar que lleven los libros que ellos quieran y trabajar sobre ellos.  ¿Cuál es su opinión?
Yo creo que obligar a leer siempre es una pésima idea. Lo que hay que hacer es acercar los libros a los niños, ponérselo fácil, explicarles de manera divertida de qué va este libro, de qué va este otro, y que sean ellos los que elijan lo que les gusta, porque leer debe ser ante todo una experiencia positiva, bonita. Si obligamos ya sabemos que se produce el efecto contrario, se produce un rechazo.  De todas maneras es curioso y a mí me da mucha alegría y esperanza, que las cifras lo que dicen es que los niños en este país leen muchísimo. Y leen muchos libros en papel, pese a la competencia feroz de las pantallitas que nos invaden y que tienen muchas cosas buenas pero también muchas cosas malas.

Cine, libros, ahora un musical. ¿Qué será lo siguiente? ¿Tal vez ver a Los futbolísimos en cómic?
Nunca se sabe. Yo ahora mismo estoy muy volcado con el musical y escribiendo la siguiente novela, la número quince.  Por mucho que haya habido una película o un musical, Los futbolísimos siguen su camino natural, que es el de las novelas. Mientras los lectores quieran seguir leyendo, yo tengo ideas para unos cuantos volúmenes más. 

¿Cuántos volúmenes tienen Los cinco?
Yo tampoco lo sé. Y mira que los leí y los releí. Siempre digo que nunca hubiese escrito Los futbolísimos si de niño no hubiese leído a Enid Blyton. Tienen esos mismos ingredientes de pandilla, de resolver misterios que los adultos no saben o no entienden.

Los libros de Blyton mantienen a los niños siempre en la misma edad. Otros autores, J.K.Rowling por ejemplo, hicieron crecer en complejidad y edad a sus protagonistas. ¿Se plantea acompañar a los lectores que han crecido con Los futbolísimos, haciendo crecer con ellos a Pakete y compañía?
Te digo la verdad, no lo sé. De momento el musical, que se desarrolla diez años después, es una excepción en este sentido. En las novelas tienen siempre la misma edad y de momento va a seguir siendo así. Lo que no significa necesariamente  que dentro de dos o tres años me venga una idea a la cabeza para que de repente Pakete y Helena empiecen a crecer.  A priori no lo veo porque los 11 y 12 años me parece que es una edad clave en muchos sentidos.

Ha asegurado en el pasado que los libros tienen algo de autobiográfico. ¿Qué jugador de Los futbolísimos hubiera sido de niño?
Muchos. Los niños me dicen, "¡Ah, tú eres Pakete!". No, ojalá hubiera sido como Pakete, que es mucho mejor futbolista de lo que yo era. Es verdad que es un niño muy observador y yo también lo era. Pero luego está Tomeo por ejemplo, el defensa central que es muy grande. Yo también era muy alto, jugaba en ese puesto, y tenía por eso mis complejos. Está Angustias, que es un niño con muchísimo miedo y yo de pequeño tenía miedo absolutamente a todo. Y Helena con H es exactamente igual a una de las niñas que estaba en mi clase, que a mí me gustaba muchísimo y a la que nunca jamás dije que me gustaba. Claro que utilizas tus propias vivencias a la hora de escribir.

¿Y sabe esa persona que Helena con H existe por ella?
Perdí totalmente el contacto con la Helena de la vida real. A veces lo he pensado. ¡Quién sabe! Pero ni ella se ha puesto en contacto conmigo ni yo con ella. A veces es mejor tener un recuerdo bonito y dejarlo estar.

¿Si leyera los libros sospecharía que es ella?
Totalmente. (risas) Solo con la descripción y el dibujo que la retrata, lo vería clarísimo.



En este momento que hay tanta novela juvenil, a esos chavales que comentaba que Los futbolísimos les ha acercado a la lectura, ¿qué otros libros les recomendaría?
Siempre intento recomendar autores españoles porque creo que los hay buenísimos. Es verdad que se está haciendo mucha y no siempre es buena, pero en España se está haciendo más y mejor literatura infantil y juvenil que nunca. Begoña Oro por ejemplo, que tiene una historia de detectives para niños estupenda. Y para un poquito más mayores recomendaría a David Lozano, que acaba de ganar el premio Edebé con Desconocidos, una novela juvenil  maravillosa que también tiene misterio.

Libros, cine, teatro. ¿Con qué se queda?
Escribir. Me encanta dirigir. Dirigir el musical ha sido una experiencia maravillosa en la que pones tu talento en contacto con el de otra mucha gente. Pero es cierto que para mí la creación pura es cuando partes de la nada y escribes.

Ya que se mueve en un ámbito cultural muy variado, ¿ha percibido en ese ambiente cierto menosprecio al fútbol? 
Muchas veces lo ha habido y sigue habiéndolo. Yo procuro mirar para otro lado porque me parece muy ridículo. Igual que a veces la literatura infantil se considera literatura de segunda. Estos prejuicios son absurdos y solo hablan mal de aquella persona que emite ese tipo de juicios. Si hoy en día se publicara, por ejemplo, La isla del tesoro, que es una de las mejores novelas jamás escritas en la historia, estoy seguro de que se publicaría en una colección de literatura juvenil. Y en cuanto al fútbol, me parece que tiene desde el punto de vista narrativo todos los ingredientes que debe tener una buena historia y creo que utilizar eso por alguien como yo, que le apasiona, es casi una obligación.  En Los futbolísimos jamás se habla de ese otro fútbol de los fichajes millonarios, porque no me interesa lo más mínimo y porque no es fútbol, es otra cosa.

Participó en la escritura del guion de la película de Los futbolísimos, pero no la dirigió. ¿Por qué?
¿Me habría encantado dirigirla? Por supuesto. Pero para dirigir una película necesitas al menos un año de tu vida entregado a ello y yo no lo tenía, así que decidí escribir las primeras versiones del guion y ceder el testigo a otro director que fue elegido por los productores y que creo que ha hecho un trabajo estupendo.

¿Habrá más películas de Pakete?
No lo sé. Dependerá en gran medida de los productores. La película ha ido bien. Yo creo que sería bonito que hubiera más películas.         

¿Fernando de El penalti más largo del mundo pararía el penalti de Pakete?
Fernando era un gran personaje que era incluso más paquete que Pakete. (risas) Tengo muchas dudas, no sé lo que pasaría.