«El viaje de vuelta ha sido lo más peligroso»

Tres oftalmólogos zaragozanos fueron al Chad para operar, y se encontraron con una revuelta.

¿Cómo vivisteis los ataques violentos que tuvieron lugar en el Chad?

La verdad es que nunca sentí sensación de peligro. Nosotros estábamos al sur del país, en la región de Dono Manga, y allí no hubo problemas.

¿Cómo os enterasteis de lo que ocurría?

Las monjas que trabajaban en el hospital nos dijeron que los rebeldes habían matado a 400 personas. Luego fueron 1.000. Gracias a Internet supimos realmente lo que pasaba.

 ¿Cuál fue vuestra labor en el país africano?

Pasábamos consulta, operábamos cataratas y tracoma, pero sólo a las personas que estaban completamente ciegas, porque no nos daba tiempo a más.

¿A cuántas personas atendisteis durante los 15 días que duró la estancia?

El ritmo era frenético. Operamos a más de 100 personas, y pasamos consulta a otras 320. Se corrió la voz muy rápidamente, y venía gente de todo el país, sobretodo los miércoles, que había mercado en la región.

¿Qué es lo que más valoras de tu experiencia?

El hecho de que la gente llegaba al hospital ciega, con un bastón, y se marchaban con la vista perfecta, y andando por sí mismos. Las caras de agradecimiento de la gente ha sido lo más bonito, volvería por eso.

¿Tuvieron dificultades para abandonar el país?

Eso fue lo más peligroso de todo. Llegar hasta Djamena, la capital, era imposible. Tuvimos que atravesar el Chad hasta llegar a Camerún en un todoterreno, y en cada puesto fronterizo había niños que nos apuntaban con sus fusiles. Una vez en Camerún, volamos a París, y de allí, a Madrid.

Bio

Juan Ibáñez tiene 29 años. Es residente de cuarto año en el Hospital Clínico. Llegó al Chad el 27 de enero con la ONG Ilumina África.

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