Imagen María José Ortega con su hija Daniela, acompañada del equipo de ginecólogos liderado por Francesc Fàbregues y Francesc Carmona y los miembros de su equipo Janisse Ferreri y Josep Maria Calafell.
Imagen María José Ortega con su hija Daniela, acompañada del equipo de ginecólogos liderado por Francesc Fàbregues y Francesc Carmona y los miembros de su equipo Janisse Ferreri y Josep Maria Calafell. EUROPA PRESS

Un equipo de ginecólogos del Hospital Clínic de Barcelona han logrado que mujeres con menopausia precoz -antes de los 40 años- vuelvan a ovular y que una de ellas haya quedado embarazada, dando a luz a una niña, con una técnica "pionera en el mundo" que consiste en una sola operación y que no usa fármacos.

La paciente es María José Ortega y su hija se llama Daniela, nació finales de agosto y este miércoles ha sido la protagonista de la rueda de prensa donde el equipo de ginecólogos del Clínic ha explicado esta nueva técnica.

María José ha explicado que a los 30 años le detectaron menopausia precoz -tras intentar quedar embarazada y no lograrlo-, y durante dos años probó tratamientos y hasta cinco técnicas de fecundación, pero le decían que aparentemente casi no tenía óvulos.

Llegó al Clínic desde la Seguridad Social para probar una donación de óvulos, pero los ginecólogos le plantearon esta nueva técnica, que todavía no estaba aprobada: "El trato que me había dado el doctor era excelente, así que confié, no tenía nada que perder".

En octubre del año pasado se sometió a la técnica y en agosto dio a luz a su hija, ante lo que ha asegurado que a sus 33 años ha logrado cumplir su sueño de ser madre, y ha esperado que puedan hacerlo también otras mujeres.

"Creemos que es una técnica de futuro"

El equipo que ha liderado el proyecto, los doctores Francesc Fàbregues y Francesc Carmona, han destacado que se trata de un ensayo clínico en 12 pacientes que ha logrado efectividad en el 50% de los casos: "Creemos que es una técnica de futuro" y abre muchas posibilidades, pero hay que investigarla más, ha destacado Fàbregues.

La técnica consiste en cortar un trozo de tejido de la corteza de un ovario -el córtex, cerca de donde se sitúan los óvulos-, fragmentarlo y volverlo a implantar cerca del otro ovario, con lo que se reactiva, y en el caso de la paciente que ha quedado embarazada se fecundó con un procedimiento in vitro, pero los ginecólogos consideran que podría quedar embarazada espontáneamente.

El ginecólogo ha explicado que es una técnica experimental avalada por el Comité de Ética del hospital, que la ha realizado en el sistema público de salud, y que antes de que pueda utilizarse en la práctica habitual tiene que reproducirse en investigaciones: "Hay datos que tenemos que conocer, no tanto en seguridad, sino en rendimiento", ha observado.

Los doctores se han basado en el concepto de la activación del tejido ovárico en pacientes con fallo ovárico prematuro que fue introducido por doctores japoneses, que lograron esta activación pero con dos operaciones y usando fármacos -dejando el tejido 48 horas en una sustancia y volviendo a intervenir para implantarlo-.

Este grupo japonés logró una tasa del 30% de activación, mientras que los ginecólogos catalanes han logrado el 50% con solo una operación y sin fármacos: "El objetivo era simplificarla y hacerla viable" y apostaron por eliminar los fármacos y fragmentar los tejidos, una vía de activación que ha resultado efectiva también en otros órganos como el hígado.

Lograr el siguiente embarazo

En las 12 mujeres que se ha realizado, han encontrado sorpresas como activaciones seis o siete meses después de la operación, que consiste en una laparoscopia y se realiza en un día, sin necesidad de ingreso: "Estoy esperanzado en que estamos a punto de conseguir el siguiente embarazo", ha afirmado Fàbregues.

Ha destacado que no solo se logra activar la función reproductiva del ovario, sino también la hormonal, aunque desconocen por cuánto tiempo, por eso optaron por la fecundación in vitro en el caso de María Jesús, la mujer que ha quedado embarazada, para acelerar el proceso.

"Una innovación que hicimos es que al introducir los fragmentos usamos un material adhesivo", en lugar de suturar, lo que ha minimizado el riesgo de que se pierdan fragmentos, ha observado Fàbregues, y ha detallado en declaraciones a Europa Press que el mayor reto fue encontrar el material adecuado para la laparoscopia, ya que en el vientre hay gases y podían perderse fragmentos.

Carmona ha señalado que la menopausia precoz afecta a un 1% de la población, unas 40.000 mujeres en Cataluña y unas 170.000 en el conjunto de España, y que en este proceso quedan todavía folículos, aunque se desconoce la razón.

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