Chiara Ferragni y Fedez
Chiara Ferragni le organiza una fiesta sorpresa a su marido Fedez en el interior de un supermercado. ARCHIVO

La influencer y empresaria 3.0 Chiara Ferragni organizó una fiesta muy especial para su marido, el rapero Fedez, en un supermercado.

Lo que debería de haber sido algo gracioso, divertido y bizarro se convirtió en otra tormenta mediática que puso a la pareja en el centro por la cantidad de comida que se desperdició.

Ferragni, compinchada con su suegra, montó la fiesta del 29 cumpleaños de Fedez en un supermercado de una conocida cadena, ubicado en una lujosa zona de Milán donde reside el matrimonio con su hijo Leo.

Una vez que Fedez entra en la tienda, salen de detrás de las estanterías todos los invitados (hasta la abuela de Fedez) que esperaban escondidos a que llegase el rapero.

Las reglas de la fiesta eran simples: pillar todo lo que se quisiera... helados, embutidos, verduras, frutas... Arrastrado por la euforia, el cantante cogió un trozo de Panettone y lo lanzó por los aires. Aquí, comienza la polémica en redes sociales, mientras en el interior del supermercado se divierten entre carreras con los carritos de la compra y desafíos en el karaoke.

"Los ofendidos ya pueden irse a dormir tranquilos"

Chiara y sus hermanas de solistas, a la vez que Fedez y sus amigos hacían duetos. Llega la tarta personalizada, gritos y más diversión. En un momento, el rapero se separa del resto porque ha entrado en Twitter y ha comenzado a leer cómo le ponen a caldo.

"Leí en Twitter que muchas personas se están quejando porque estábamos desperdiciando comida. A todos los que se han podido sentir ofendidos les digo que mañana la compra y la comida se donará a los más necesitados. El único gesto de desperdicio que se ha visto ha sido mío y me disculpo", escribe en su perfil.

Como no fue suficiente, Fedez siente la necesidad de seguir explicando: "No es una fiesta para mostrar opulencia sino una idea simpática que han querido prepararme, espero que lo entendáis. En muchas ocasiones, hemos demostrado estar pendientes de las personas que no han tenido tanta suerte como nosotros".

La fiesta deja de ser graciosa y el rapero se pronuncia de nuevo porque ya no parar de mirar su teléfono durante el resto de la noche. "Si la indignación y la moralidad llegan por una hoja de lechuga y el panettone que he tirado, me comeré la lechuga y me llevaré el panettone a casa. Dicho esto, me pasaré toda la noche vigilando que nadie desperdicie comida".

Y , de hecho, en los últimos stories aparece el supermercado casi vacío, recogido, y con Chiara que manda mensajes, a la vez que Fedez graba: "Como podéis ver he echado a todos los invitados, la tienda está intacta y todos los ofendidos ya pueden irse a dormir tranquilos, mil gracias a todos por la lección de moral".