2001: una odisea del espacio, de Stanley Kubrick
'2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey)', dirigida por Stanley Kubrick (1965-68; GB/United States) Film still © Warner Bros. Entertainment Inc. WARNER BROS. ENTERTAINMENT INC.

"Creo que muchos críticos entienden mal mis películas; probablemente las de todos los directores. Las ven una sola vez, no recuerdan lo que vieron y escriben su crítica en una hora". Así habló Stanley Kubrick (1928-1999) tras el estreno de La naranja mecánica, probablemente su obra más inmoral, violenta, erótica e incomprendida -llegó a retirarla de la circulación en el mercado británico a raíz de varios sucesos de la crónica negra que la prensa quiso relacionar con su argumento- y también una de las más críticas con los sistemas políticos, religiosos y los medios de comunicación.

Kubrick tenía razón. Resulta imposible (e incluso atrevido) juzgar su filmografía viendo una sola vez cada de sus películas porque su obra, como la de todos los grandes maestros del cine, gana en detalles y se aprecia mejor a medida que aumentan sus visionados.

Fue perfeccionista por naturaleza. Aunque sus familiares y más íntimos colaboradores quisieron tras su muerte quitar hierro al asunto, lo cierto es que la 'leyenda negra' habla de él como un obsesivo de su trabajo y un maniático de la investigación (solo para su proyecto sobre Napoleón llegó a reunir una base de datos de más de 30.000 documentos y fotografías).

En el set de rodaje no se quedó atrás. Su última película Eyes Wide Shut, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, se rodó en 400 días convirtiéndose en el rodaje más largo de la historia. Solo la escena de la mesa de billar se prolongó durante más de tres semanas. Una exageración si tenemos en cuenta que la trilogía completa de El señor de los anillos se grabó en 274 días.

No fue el único rodaje eterno. Según el Récord Guinnes las escena del bate de El resplandor se repitió hasta en 127 ocasiones, entrando por la puerta grande en la categoría de "escena con más tomas jamás realizada". Su protagonista Shelley Duvall llegó a perder mechones de pelo por el estrés y la tortura psicológica a la que el realizador la sometió (prohibió a todo el mundo en el set que se relacionasen con ella para conseguir que llegara a la esencia insegura de su personaje). Aún así, ella llegó a reconocer con el tiempo que "pese a que le odiara entonces ahora lo veo como el director que me dio el papel de mi vida".

La búsqueda de veracidad en sus proyectos rozó lo enfermizo. Más papista que el Papa, escribió cartas al Pentágono para que le explicaran cómo era su sala de emergencias con el ánimo de reproducirla en ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú o a la NASA para que le pasaran un parte meteorológico del día de la batalla de Waterloo o le enviasen la lente de un telescopio que pretendía acopar en una cámara para el rodaje de Barry Lyndon.

Tardó 50 años en dar forma a una filmografía de apenas 12 largometrajes, 13 en realidad si contamos Fear and Desire (1953) que él siempre consideró como un trabajo de aficionado y del que mandó retirar todas las copias. Una docena de películas que pueden definirse como cuasi perfectas y que, además, van mucho más allá del séptimo arte ya que respiran su admiración por otras muchas disciplinas como el diseño, la fotografía (su carrera comenzó como fotógrafo de la revista Look), la pintura, la música, el teatro, la danza, la tipografía o la literatura.

Coincidiendo con el 50 aniversario del estreno de 2001: Una odisea del espacio y tras su paso por ciudades como Los Ángeles, Seúl, París y Ciudad de México, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona CCCB presenta la exposición Stanley Kubrick. Una muestra cronológica que repasa sus años de aprendizaje como fotógrafo, cada uno de sus largometrajes e incluso proyectos nonatos como el mencionado Napoleón, Inteligencia artificial (que posteriormente retomaría Steven Spielberg) y Aryan Papers, película sobre el Holocausto que abandonaría tras el estreno de La Lista de Schindler, curiosamente también realizada por Spielberg.

La muestra, que permanecerá en la ciudad condal durante algo más de cinco meses hasta el 31 de marzo de 2019, presenta más de 600 ítems entre imágenes en movimiento (unos 40 audiovisuales), objetos y material procedente de los archivos personales del director (documentos de investigación y producción, guiones, vestuario, maquetas, cámaras y objetivos...) así como correspondencia. Entre ellos: el hacha y los vestidos de las hermanas gemelas de El resplandor (1980), las máscaras de Eyes Wide Shut (1999) o los storyboards de Barry Lyndon (1975) que se rodó íntegramente con luz natural y de velas (para lo que se utilizó un objetivo Zeiss de alta velocidad).

Comisariada por Hans-Peter Reichmann y Tim Heptner del Deutsches Filmmuseum de Frankfurt, el crítico de cine y escritor Jordi Costa es el responsable de su adaptación en Barcelona que incorpora además contenidos inéditos como nuevos materiales de 2001: Una odisea en el espacio (1968) o una instalación biográfica firmada por Manuel Huerga con la que se da la bienvenida a los visitantes.



En la imagen superior: Tom Cruise, Nicole Kidman y Stanley Kubrick durante un descanso en el rodaje de 'Eyes Wide Shut'.
En la imagen inferior: Habitación de Josefina, Malmaison, Francia. Localización para el proyecto nonato sobre Napoleón de Stanley Kubrick.

Napoleón, la película que nunca fue

El propio Kubrick dijo de ella que sería "la mejor película jamás realizada". Su largometraje biográfico sobre Napoleón comenzaría a fraguarse durante la postproducción de 2001: Una odisea en el espacio pero ni la Metro Goldwyn Mayer ni United Artist se atreverían a producir esta costosa epopeya histórica. El libro editado por Taschen de 800 páginas incluye correspondencia del director sobre el proyecto, imágenes de localizaciones, documentos de la investigación y diseños de vestuario (Kubrick llegó a reunir una base de datos con más de 30.000 ilustraciones y fotografías de localizaciones) así como un facsímil del borrador final del guión.

2001: su gran obra

Con motivo del 50 aniversario de su estreno, Taschen edita también The Making of Stanley Kubrick's '2001: A Space Odyssey', libro que recopila fotografías tomadas delante y detrás de las cámaras, bocetos, diseños de decorados y material publicitario de los archivos personales de Kubrick. Una guía imprescindible para descubrir todos los entresijos de rodaje del largometraje que revolucionó la historia del cine y del género de la ciencia ficción.