Lemoniez
Diseño de la colección de Lemoniez para la temporada Otoño-Invierno 2008-09. EFE/J.J.Guillén
El donostiarra Fernando Lemoniez, encargado de abrir los desfiles de la tarde de esta primera jornada de la LXVII edición de la Pasarela Cibeles, se ha inspirado en la arquitectura contemporánea y en la pintura abstracta, obteniendo como resultado unas prendas sobrias y elegantes, a la par que actuales y urbanas.

Para el día, Lemoniez propone faldas de tubo hasta la rodilla en gruesas sedas de organza o de satén, que se combinan con blusas en mousseline de seda que caen envolviendo al cuerpo de la mujer. En otras ocasiones, las faldas se combinan con chaquetas que se ensanchan en los hombros y en la espalda, huyendo de los cinturones y de las prendas entalladas.

El donostiarra combina prendas sobrias y elegantes
Además, el diseñador apuesta por prendas monocromáticas en colores intensos como el fucsia, el naranja yema y el rojo, que se combinan con otras blusas o faldas en los mismos tonos. En sus chaquetas, Fernando Lemoniez incorpora también el morado episcopal o el blanco roto, poniendo el toque clásico a su colección.

Además, el vasco, con la colaboración de Santiago del Palacio, ha presentado una colección de abrigos en la que destacan los tres cuartos de piel Renard y de visón terciopelo.

Vestidos asimétricos

Para la noche, Lemoniez mantiene los largos hasta la rodilla y apuesta de nuevo por los colores intensos y las telas brillantes. Sin embargo, el morado y el negro ganan protagonismo y encontramos colores nuevos como el azul oscuro.

Asimismo, el modisto opta por dejar los hombros de la mujer al aire, con vestidos con escotes asimétricos o palabra de honor. Estos vestidos envuelven el cuerpo con pliegues y nudos, inspirados en la moda de las mujeres de las tribus africanas. En algunos de sus diseños, Lemoniez suma todavía más sofisticación a su colección al añadirles largas colas.

Como complemento, Lemoniez propone combinar estos vestidos con grandes collares multicolores en pasamanería, de manera que se funden con los pliegues de las telas. Para el día, el modisto, bajo la supervisión de la diseñadora de joyas mexicana Edith Brabata, ha creado grandes colgantes y broches con motivos florales y de insectos, realizados en plata y con piedras semipreciosas.