Urgencias de la Vall d'Hebrón de Barcelona.
Un médico atendiendo a un paciente en el área de urgencias médicas del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona. ACN

Que la pobreza cada vez más tiene rostro de mujer lo han revelado los últimos informes de organizaciones sociales como Càritas o la Taula del Tercer Sector; pero ahora sabemos también que es la mujer quien recibe con más dureza el impacto de la pobreza sobre su salud.

Según un estudio realizado por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) junto a otras entidades como la Alianza contra la Pobreza Energética (APE), l'Observatori DESC, Enginyeria Sense Fronteres y la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), revela que los barceloneses en situación de pobreza habitacional o energética hacen mayor uso de las Urgencias sanitarias que el resto de la población, y las mujeres más que los hombres.

Son más del doble los hombres y hasta cinco veces más las mujeres que visitaron un servicio de Urgencias en Barcelona más de tres veces en el último año. El informe cruza datos de estas entidades a los que suma entrevistas a 167 personas que acudieron a la PAH en mayo de 2018 demuestra que la situación de pobreza tiene un impacto directo sobre la salud en las personas que la padecen, especialmente en las mujeres.

La portavoz de la PAH, Lucia Delgado, ha explicado a 20minutos que "cuando se está en riesgo de perder la casa, descuidas los hábitos saludables. Y en situación de pobreza, no tienes acceso a alimentos frescos porque los bancos de alimentos ofrecen legumbres o arroz. Todo ello tiene es gravemente perjudicial para la salud".

A todo ello debemos sumar otro factor común en que son las "devastadoras consecuencias psicológicas" que padecen las mujeres afectadas. Durante las entrevistas se repiten ideas como "cansancio, falta de fuerzas, sensación de impotencia o de culpabilidad, miedo, depresión, derrota o aislamiento".

Este sentimiento de "aislamiento y exclusión" se agrava en el caso de mujeres migrantes por la falta de entorno familiar. Así solo un 45,5 % de las mujeres encuestadas declaran tener un estado de salud positivo, cuando en el total de mujeres en Barcelona que declara tener un buen estado de salud es del 77,9% según datos de la Encuesta de Salud Pública.

La encuesta destapa también que los menores de 6 a 14 años en riesgo de pobreza tienen un peor estado de salud y una calidad de vida más deficiente que la del resto de menores de la misma edad de la ciudad.

Inseguridad en la vivienda y pobreza energética

El estudio constata la evidente interelación entre inseguridad residencial y pobreza energética. El 22% de los hogares barceloneses atendidos por los servicios sociales y que viven de alquiler, y el 25% en vivienda de propiedad con hipoteca, declaraban tener temperaturas inadecuadas en la vivienda, retrasos en el pago de recibos energéticos y del alquiler o la hipoteca.

Durante las entrevistas se repite una idea clave: "Las familias se ven obligadas a elegir entre pagar la hipoteca o el alquiler, las facturas de servicios o bien alimentarse".

Y un 10% más mujeres que hombres declara no poder mantener una temperatura adecuada en su casa en invierno. El estudio revela también que los ingresos de las familias no se corresponden con las necesidades económicas de los hogares. Los datos cuantifican que los ingresos mensuales no llegan a los 800 euros y 600 euros en el caso de familias monoparentales y migrantes; mientras que el precio medio del alquiler en Barcelona supera los 800 euros mensuales.

El 40% de los desahucios son sobre mujeres solas

El estudio pone sobre la mesa que la mujer está sobre representada en los procesos de desahucio o de impagos continuados de alquiler o de hipoteca, según ha destacado a este diario Irene González, voluntaria d'Engenyeria Sense Fronteres. Un 40% de los desahucios son sobre mujeres solas o bien hogares monoparentales femeninos y un 36% sobre parejas con hijos.

Consulta aquí más noticias de Barcelona.