Parador de Zafra
Parador de Zafra PARADORES

Entre ellos, el director general de Turismo de la Junta de Extremadura, Francisco Martín, y el alcalde de la localidad, José Carlos Contreras, así como el presidente-consejero delegado de Paradores, Óscar López, quien agradece "a todos los empleados su trabajo y dedicación durante estos 50 años, ya que con su esfuerzo han logrado convertir al Parador de Zafra en un auténtico dinamizador turístico de esta zona de Extremadura".

Entre alcázar y palacio renacentista, el Parador de Zafra es un edificio con personalidad propia. Si por fuera parece una fortaleza, por dentro sorprende el "refinamiento palaciego" de sus dependencias. La "extraordinaria superposición" de estilos es consecuencia de una larga y rica historia, indica Paradores en una nota de prensa.

Esta fortaleza islámica fue tomada por Alfonso IX y recuperada, de nuevo, por los musulmanes hasta que Fernando III la conquistó definitivamente en 1241. Fue de la orden de Santiago y de doña María de Molina, antes de pasar a los condes de Feria, los Suárez de Figueroa, a finales del siglo XIV. Éstos decidieron aprovechar la vieja fortaleza para construir su nueva residencia.

El carácter defensivo en la fachada parece revelar que, más que en un palacio, se trata de un castillo con sus nueve torres rematadas con almenas-fortaleza de planta cuadrada con cubos en las esquinas y entrepaños donde destaca el mayor de ellos, la torre del homenaje, una original torre cilíndrica de casi treinta metros.

La gran reforma del edificio se produjo cuando los Feria alcanzaron el rango ducal y la grandeza de España en 1567. Aunque los cambios fueron "profundos", siempre mantuvieron los elementos antiguos que dejaran claro el abolengo del linaje.

Se añadieron dos alas de nueva construcción adosadas a ambos lados de la puerta principal y dos galerías a ambos lados de la torre sureste, con logias abiertas al jardín, se reestructuraron algunas dependencias interiores y se construyó el famoso patio interior de mármol blanco.

En una segunda fase (1605-1609) se levantó una galería para unir el palacio a la iglesia de Santa Marina y añadir la nueva fachada del palacio.

Durante el mandato del segundo señor de Feria, Zafra se convirtió en el centro de su señorío. Una de los cambios más evidentes fue la transformación del antiguo alcázar. Durante seis años (1437-1443), el viejo edificio evolucionó, poco a poco, en un palacio del siglo XV. No obstante y aunque los cambios fueron profundos siempre mantuvieron los elementos antiguos que dejaran claro el abolengo del linaje.

Una de las incorporaciones más valiosas fue la construcción de la Sala Dorada y la capilla. Si destacan por su arquitectura, casi más lo hacen por los impresionantes artesonados gótico-mudéjares de madera dorada y policromada que las cubren.

Los avatares de la historia hicieron que el edificio pasara por diferentes usos como colegio e instituto de enseñanza secundaria hasta que el Ministerio de Información y Turismo decidiera rehabilitarlo para convertirlo en Parador de Turismo.

El encargado del proyecto fue el arquitecto Julián Luis Manzano Monís, que convirtió el recinto del castillo del siglo XV en un parador con 22 habitaciones dobles con baño, comedor para 92 comensales, bar, salón, jardín y piscina. Según las crónicas de la época, se invirtieron más de 30 millones en las obras de rehabilitación.

EL PARADOR EN LA ACTUALIDAD

En la actualidad el Parador de Zafra es un establecimiento moderno y adaptado a las nuevas exigencias del turista actual. Cuenta con 51 habitaciones y varios salones para reuniones y eventos, jardines y piscina. El interior de este palacio ducal conserva restos medievales dotan al parador de un encanto especial.

Las habitaciones de Zafra esconden en su interior ricas techumbres artesonadas del siglo XV y en la capilla del establecimiento se puede disfrutar de uno de los pocos ejemplos de artesonado gótico-mudéjar en España. También llama la atención el impresionante patio interior de mármol blanco, fruto de la reforma que acometieron los Feria al alcanzar el rango ducal y la grandeza de España en 1567.

En su restaurante se puede disfrutar de una gastronomía regional elaborada con productos locales de calidad recuperando antiguas recetas, donde destacan las especialidades de esta villa como la Cazuela de Bacalao con Pisto Extremeño, Caldereta de cordero D.O. Corderex, Solomillo de Ternera Retinta, Migas del Pastor con Huevos Fritos/Chorizo Frito/Pestorejo, Dulces del Convento y Técula Mécula.

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