Jan Peumans y Josep Borrell
El presidente del Parlamento de Flandes (Bélgica), Jan Peumans, y el ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell. Wikimedia Commons - Ballesteros / EFE

A la tercera va la vencida. Este martes, el Gobierno decidió finalmente plantar su particular pica en Flandes, y retirar el estatus diplomático al delegado del gobierno  de la región belga en España, André Hebbelinck, como consecuencia de las últimas declaraciones sobre Cataluña, "inaceptables e impropias de un país amigo y aliado", del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans.

La reacción española se produjo tras la tercera vez en menos de un mes que Peumans, miembro del partido nacionalista y separatista Nueva Alianza Flamenca (N-VA), indignaba al Ejecutivo con sus duras críticas a la democracia española en un tema —Cataluña, el procés, los políticos soberanistas en prisión y, en general, las relaciones entre Madrid y la Generalitat— en el que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene precisamente el horno para bollos. 

"España deja de considerar al consejero y delegado del Gobierno de Flandes, André Hebbelinck, como agente diplomático de la Embajada del Reino de Bélgica, retirándosele los correspondientes privilegios e inmunidades", indicó el Ministerio de Exteriores en un comunicado, en el que agregó que este departamento "no acreditará en lo sucesivo como personal diplomático de la Embajada del Reino de Bélgica a ninguna persona que desempeñe la función de delegado o representante de la región de Flandes en España".

"Ataques inadmisibles"

La decisión del Gobierno español fue comunicada por el propio ministro de Exteriores, Josep Borrell, al embajador de Bélgica en España, Marc Calcoen, en una reunión en la sede del Ministerio, en el Palacio de Santa Cruz. Antes del encuentro, que duró media hora, Borrell ya había dejado claras sus intenciones y su malestar, indicando que esta vez la protesta sería más conduntente (con "algo más de contenido", dijo). El ministro también aprovechó para cargar contra Peumans, quien, según afirmó, "se permite unos ataques completamente inadmisibles a la democracia española". "A título personal, puede decir lo que quiera, pero como presidente del Parlamento de Flandes no puede decir lo que ha dicho sobre España", añadió.

El embajador belga, por su parte, no hizo comentarios tras la reunión. "Preguntadle a él", dijo a los periodistas, al salir del Ministerio. Con respecto a las palabras del presidente del Parlamento flamenco, Calcoen se limitó a afirmar que no tenía "ningún comentario". Era, también, la tercera vez que el diplomático era convocado para dar explicaciones sobre las declaraciones de Peumans: la primera, por la directora general para Europa, Aurora Mejía; la segunda, por el secretario de Estado para la Unión Europea, Luis Marco Arguiriano; la tercera, este martes, por el propio ministro.

El embajador belga en Madrid, Marc Calcoen, a su llegada al Palacio de Santa Cruz para reunirse con el ministro de Exteriores, Josep Borrell.

El embajador belga en Madrid, Marc Calcoen, llega a su reunión con el ministro de Exteriores, Josep Borrell. Foto: Fernando Alvarado (Efe)

Críticas a la democracia española

La primera protesta formal del Gobierno español se produjo después de que, el pasado 26 de septiembre, se hiciese pública una carta de Peumans a la expresidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, en la que el presidente del Parlamento flamenco lamentaba que haya políticos catalanes en prisión en España y cuestionaba la democracia española.

La carta, publicada por el diputado de la N-VA Mark Demesmaeker en su cuenta en Twitter, indicaba que "mantener a los políticos detenidos durante meses es un acto incluso más insidioso, una prueba de que el Gobierno central en España no es capaz de cumplir las condiciones para ser parte de una democracia moderna en la Unión Europea".

Peumans señalaba además que en el último año "las cosas han ido a peor para la democracia en Cataluña". "La violencia utilizada durante las elecciones fue solo la expresión más indignante de una política no democrática", añadía, al tiempo que expresaba su "apoyo" a la "ambición de dar a la población de Cataluña la oportunidad de elegir su propia identidad". Como ponente del Parlamento flamenco, agregaba, "espero que usted y los otros políticos catalanes detenidos recuperen su libertad, porque es absolutamente inaceptable para los políticos ser arrestados por sus opiniones".

Uno de los primeros en responder fue el encargado de negocios de la embajada de España en Bélgica, Jorge Notivol: "Que un responsable político de una región de un país de la Unión Europea se manifieste desde su puesto institucional insultando a un país amigo y aliado como es España, al afirmar que no cumple los requisitos para formar parte de la UE y, sobre todo, faltando a la verdad, es no ya un gesto inamistoso, sino francamente hostil", señaló, añadiendo que España "es una democracia plena, donde impera la separación de poderes y los jueces son independientes".

Muy diferente fue la reacción del portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá: "La pregunta es por qué el Reino de España y el Gobierno español queda con el culo en el aire ante democracias tan avanzadas como la del Estado belga y otros estados en que los que sus sistemas judiciales han dejado sentenciado que la anomalía es España y el sistema judicial español", dijo.

"Cataluña no es Kosovo"

La segunda vez que fue convocado el embajador belga fue el 2 de octubre, ante la negativa de Peumans a retirar "ni una sola palabra" de su carta a Forcadell, según manifestó el propio político flamenco en unas declaraciones a la radio pública flamenca Radio 1 (Vlaamse Radio).

Esa entrevista en la radio tuvo lugar el mismo 26 de septiembre (el día en que se hizo pública su carta), después de que, en paralelo a la reunión con el embajador en Madrid, se hubiese celebrado otro encuentro en Bruselas, a petición de España, entre Notivol y representantes de la dirección general de Europa del Ministerio belga.

"No creo que nadie en el Ministerio de Exteriores vaya a regañarme, lo cual provocaría un motín diplomático en Bélgica", afirmó Peumans en Vlaamse Radio. "Asuntos Exteriores no tiene nada que decirme", añadió.

Un día después, el 27 de septiembre, Borrell aseguró en RNE que el Gobierno había hecho "lo que tenía que hacer: presentar una protesta formal por unas declaraciones completamente improcedentes". El ministro calificó además las críticas de Peumans a la democracia española de "injustas e injustificadas", y explicó que, si bien "nuestra democracia no es perfecta", en los principales ránkings internacionales que valoran la calidad democrática de los países, "en todos, la democracia en España está clasificada por encima de la belga".

El ministro aprovechó asimismo para criticar al Ejecutivo de Rajoy, al indicar que el debate internacional lo ganaron en un primer momento los independentistas "por incomparecencia del contrario", y porque el Gobierno anterior "no hizo suficientes esfuerzos" para contrarrestarlo. "Pero ahora", agregó, "el viento está girando" y el mundo se está dando cuenta de que "Cataluña no es Kosovo".

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, en el Senado.

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, en el Senado. Foto: Zipi (Efe)

"Un acto de violencia"

La tercera declaración polémica de Peumans se produjo hace tan solo unos días, el pasado miércoles, durante una ceremonia en la que el político flamenco inauguró una exposición sobre el proceso secesionista catalán en la sede del Parlamento de Flandes, titulada "La revolución de las urnas".

En esta ocasión, el dirigente Nueva Alianza Flamenca consideró "inadmisible" que los líderes independentistas catalanes sigan en prisión, y sostuvo que "encerrar a políticos es un acto de violencia". Reiteró además que el Gobierno español es "incapaz de cumplir las condiciones para formar parte de una Europa democrática".

Horas antes de que Borrell se reuniese este martes con el embajador belga en Madrid, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, ya advirtió de que al titular de Exteriores "le corresponde defender el buen nombre de nuestro país cuando se pone en duda", una defensa que, según añadió la ministra, "también corresponde a todos los miembros del Gobierno español".

En Bélgica reside el expresidente catalán Carles Puigdemont desde que huyó de España en octubre de 2017, y es en este país donde el soberanismo catalán del procés ha recibido más apoyos, provenientes fundamentalmente de los nacionalistas de la Nueva Alianza Flamenca a la que pertenece Jan Peumans.

Este partido, conservador, se define como proeuropeo, en oposición al carácter euroescéptico de la formación ultraderechista Vlaams Belang, y apuesta por la separación pacífica de Flandes de Bélgica. Es conocido asimismo por haber promovido leyes que obligan a los residentes en Flandes a utilizar únicamente el neerlandés —idioma oficial, junto con el francés, en Bélgica— en las relaciones con las administraciones públicas, y por condicionar el acceso a viviendas públicas al conocimiento de esta lengua.