Una calle del casco histórico de Córdoba
Una calle del casco histórico de Córdoba EUROPA PRESS - Archivo

Según ha indicado Al-Zahara en una nota, la paciencia para muchos vecinos del casco "ha llegado a su límite" y están proclamando en sus balcones y ventanas "el hartazgo al que han llegado, no solo por la sobreexplotación de bares y restaurantes", sino también porque durante los fines de semana "son prisioneros de todo tipo de manifestaciones lúdicas o religiosas que hacen imposible mantener una vida normal".

La federación ha destacado que "casi la totalidad de fines de semana de septiembre y octubre han estado plagados de procesiones, a lo que hay que unir festivales, conciertos, etcétera", unas actividades organizadas para favorecer el turismo pero que "se convierten en demasiadas ocasiones en actividades favorecedoras de un desmesurado consumo de alcohol que conlleva el descontrol en una zona ya de por sí saturada de bares, tabernas, restaurantes y discotecas".

"En estos eventos hay calles cortadas durante varias horas con la imposibilidad de entrar o salir del domicilio y de las cocheras, imposibilidad de aparcamiento en los sitios destinados a residentes ya que son ocupados, embotellamientos, suciedad y un largo etcétera que hacen que la vida un fin de semana en esta zona, que es Patrimonio de la Humanidad, sea imposible", ha señalado Al-Zahara.

En este sentido, ha agregado que, además, los vecinos están "estupefactos" por las "continuas manifestaciones en las que se proyectan nuevas procesiones y eventos, todo ello sin tener en cuenta en ningún momento las necesidades o inquietudes" de los habitantes de la zona, quienes "tienen que soportar los inconvenientes de estos eventos".

Por ello, Al-Zahara ha exigido al Ayuntamiento de Córdoba, responsable de autorizar el uso de la vía pública, "que tome en consideración la situación de los vecinos y no actúe solo en beneficio de una parte de la ciudadanía".

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