Selva de Irati
Un paisaje de colores vivos que se transforma en cada estación. FLICKR/moscayan

Los hayedos son los bosques del otoño. Es ahora cuando los bosques de hayas muestran su mayor belleza y se aparecen como salidos de un cuento. La variedad cromática de este paisaje alcanza su máximo esplendor en otoño, cuando marrones cálidos, amarillos intensos o embriagadores rojos tiñen las copas de los árboles.

La presencia de los hayedos se vuelve más misteriosa en esta época del año alcanzando un cromatismo fulgurante, mientras mullen el suelo con su hojarasca. Dorados o rojizos, pero siempre majestuosos, los bosques de hayas son, sin embargo, los bosques más jóvenes de Europa.

Es el momento de descubrirlos y en España tenemos buenos ejemplos. De León a Girona, estos que siguen son cinco hayedos del norte de la Península (sí, los hay también más al sur) que nos esperan este otoño.

Faedo de Ciñera, León
El topónimo “faedo” significa hayedo. Se debe a un ejemplar de haya que ha propiciado que éste sea tan famoso y reciba tantas visitas por un ejemplar al que precisamente llaman “Fagus” y que, según unas pruebas científicas cumplió 500 años en el año 2008, por lo que se cree que podría ser el más antiguo del país. Como no podría ser de otra forma, este bosque cuenta con una leyenda, la de la bruja Haedo, que protege del frío y provee a los habitantes de carbón durante los fríos inviernos.

Parque de Redes, Asturias
Más que uno sólo, es toda una exposición de diferentes tipos de bosque. El Parque Natural de Redes tiene además de hayedos, alcornocales, robledales o eucalipto.  Pero es el haya el más abundante de la zona. Destaca por contar con una amplia riqueza medioambiental, ya que existen formaciones de origen glaciar y numerosas cuevas. Tal vez por ello sea uno de los lugares preferidos de osos pardo y lobos, que eligen esta zona de Asturias para tener a sus crías. También fue el lugar escogido por José Luis Garci como escenario para rodar su película Luz de domingo.

Selva de Irati, Navarra
Situado muy cerca de los Pirineos, es uno de los mayores hayedos de Europa. Aunque puede recorrerse durante todo el año, en otoño es realmente impresionante. Esta maravilla de la naturaleza fascinó hasta el mismísimo Ernest Hemingway, quien acudía cada año a la selva de Irati al terminar los sanfermines. Quién sabe si una musa del bosque inspiró alguno de sus famosos libros.

Hayedo de Otzarreta, Vizcaya
No será difícil encontrarnos con numerosos fotógrafos, sobre todo en otoño, ya que aquí se encuentra una de las hayas más fotografiadas de la cornisa norte. Ubicado dentro del Parque Natural del Gorbea, debemos sentirnos afortunados si coincide nuestra visita con un día de niebla, ya que el bosque se tornará, además de fascinante, en un lugar misterioso y melancólico. Las ramas de estas hayas, al contrario que suele suceder, no crecen de manera horizontal, sino verticalmente, como si saludasen al cielo.

Hayedo d'en Jordà, Girona
Es una zona de hayas dentro del Parque Natural de La Garrotxa. Su rasgo diferenciador del resto de hayedos es que está asentado en la colada de lava del volcán El Croscat, rodeado por colinas y muy cerca del famoso volcán de Santa Margarida. También merece mención especial porque a la altura que se encuentra es muy difícil encontrar este tipo de árboles.  Sin embargo, fue gracias a un poema de Joan Maragall dedicado al hayedo y que lleva su nombre por lo que éste se hizo famoso y comenzó a recibir más visitas.