Compra de vivienda
Dos personas consultan los anuncios de venta de vivienda de una inmobiliaria. JORGE PARÍS

Los mercados bancarios de productos de inversión y de hipotecas, así como los servicios de los agentes inmobiliarios, son los sectores en los que los europeos depositan una menor confianza, mientras que se fían más de los servicios de cuidado personal y de alojamientos vacacionales.

Estas son las conclusiones que se extraen de la nueva edición del Cuadro de Indicadores de los Mercados de Consumo, publicado por la Comisión Europea, que mide aspectos como la dificultad de comparar ofertas en cada sector o la seguridad del consumidor de que los vendedores cumplen las normativas.

Los servicios financieros son el sector en el que los consumidores sufren un "detrimento" mayor en términos de pérdidas económicas o de tiempo, mientras que la oferta de internet y los servicios de telefonía móvil fueron las áreas en las que tuvieron más problemas.

Respecto a los servicios, los europeos muestran mayor confianza por los sectores del cuidado personal, como las peluquerías o balnearios, y por los alojamientos y experiencias vacacionales, seguido de las aerolíneas y los seguros de vehículos y hogar.

Por contra, los servicios inmobiliarios, los productos de inversión, las hipotecas, la electricidad y el transporte ferroviario son los sectores de los que menos se fían los ciudadanos de la Unión Europea (UE).

En cuanto a los productos, los europeos muestran su confianza por las gafas y lentes, los pequeños electrodomésticos, los productos lácteos y las bebidas alcohólicas, y desconfían de los coches (nuevos y de segunda mano), los productos cárnicos, la gasolina y la ropa y zapatos.

"La confianza de los consumidores crece, pero aún hay muchos que tienen malas experiencias en ciertos sectores, como cuando compran una vivienda o un coche de segunda mano", dijo la comisaria europea de Consumo, Vera Jourová, en un comunicado.

La comisaria recordó también la reciente propuesta para aumentar y reforzar los derechos de los consumidores europeos, presentada en abril y que prevé que una entidad cualificada -como una organización de consumidores o pública- encabece una acción colectiva en nombre de un grupo para reclamar una compensación económica.

"La posibilidad de iniciar una acción colectiva debería dar a los consumidores más confianza en que pueden defender sus derechos y presionar a las empresas para respetar más las reglas", aseguró la comisaria.