Peter Weir, en el Festival de Sitges.
El director Peter Weir, en el Festival de Sitges. EFE / SUSANNA SÁEZ

Peter Weir, autor de una película tan premonitoria como El show de Truman, se ha mostrado este jueves crítico con el mundo hiperconectado en el que vivimos desde la irrupción de las nuevas tecnologías porque, en su opinión, "para crear hay que aburrirse y las redes son peligrosas para la imaginación".

"Para crear no hay que vivir el momento, hay que soñar", ha añadido el autor de títulos míticos, como Master & Commander o El club de los poetas muertos, que ha visitado el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges 2018, donde recibirá el Gran Premio Honorífico del certamen.

El australiano ha asegurado que cuando rodó El show de Truman no se podía imaginar hasta que punto iba a ser profético y ha agregado que está "fascinado" por el hecho de que la película "siga tan viva" y haya madurado tan bien.

En los veinte años que han pasado desde que Jim Carrey interpretó a Truman, la tecnología ha cambiado nuestras costumbres hasta tal punto que lo en aquel entonces era ficción ahora es realidad y son muchas las personas que se dejan filmar en todo momento dentro de un reality show o que muestran cotidianamente su intimidad a través de las redes sociales.

Predecir el presente

"Es evidente que el desarrollo de las tecnologías de la información tiene efectos beneficiosos y facilita el trabajo y la difusión de la información, pero también pueden ser muy peligroso", ha afirmado.

Recordando El show de Truman, su director ha destacado el momento del filme en el que un espectador pregunta por qué Truman no se cuestiona lo que está pasando a su alrededor y cómo es posible que se crea la gran mentira dentro de la que vive.

"El creador del programa de televisión en el que vive Truman responde: porque tendemos a aceptar la realidad que se nos presenta", ha recordado Weir, en referencia a la poca capacidad crítica del ser humano.

Antes de esta cinta, Weir revolucionó la escena del cine fantástico en Australia, con películas como La última ola, que con el tiempo también ha resultado premonitoria porque el desastre ecológico que auguraba ahora parece más cercano.

Su etapa en Hollywood fue muy fructífera con las ya mencionadas El show de Truman, Master & Commander y El club de los poetas muertos, además de Único testigo, La costa de los mosquitos y Matrimonio de conveniencia.

Actores y secretos, televisión y ritmo

Una filmografía que le ha permitido trabajar con grandes intérpretes como Robin Williams, Harrison Ford, Gérard Depardieu o Russell Crowe.

"Todos ellos unos monstruos con un gran talento —ha dicho el director—, pero no todos iguales en el trato humano. Me lo he pasado muy bien con casi todos, pero guardaré el secretos sobre cuales han sido las excepciones".

Desde que rodó Master & Commander, en 2003, solo ha hecho otra película: The Way Back (Camino a la libertad), sobre un grupo de presos que escapan de un gulag siberiano. "Solo me embarco en un proyecto si me siento absorbido por la historia, y cada vez me cuesta más encontrar algo que me interese de verdad", ha confesado.

Además se siente alejado de una industria del cine en la que "el propio cine está en declive y la televisión en ascenso, algo que puede beneficiar a actores y productores, pero no tanto a los directores cuyo medio es el cine".

En su opinión, "mantener el ritmo en una película de 90 minutos es difícil pero se puede llegar a ofrecer algo sólido, pero las series pocas veces permite mantener un buen ritmo".

A pesar de todo, Weir, a sus 74 años, no ha tirado la toalla y está dispuesto a volver a ponerse tras la cámara si encuentra una buena historia, tal como ha dicho en la rueda de prensa que ha ofrecido y en la que ha bromeado con los periodistas a los que ha animado a mostrarle sus guiones.