Una de las terrazas del Passeig Joan de Borbó en su ubicación tradicional junto a la fachada.
Una de las terrazas del Passeig Joan de Borbó en su ubicación tradicional junto a la fachada. GREMI DE RESTAURACIÓ DE BARCELONA

Los restauradores del Passeig Joan de Borbó de la Barceloneta plantaron el pasado martes a la regidora del distrito, Gala Pin, durante la reunión que mantuvieron los operadores con la responsable municipal, a petición suya. Este insólito plante añade presión a las delicadas relaciones entre hosteleros de Ciutat Vella y el Ajuntament de Barcelona a cuenta de la ordenanza de terrazas.

Pin anunció durante el encuentro la intención de reducir en un 25% el espacio destinado a los veladores en este enclave emblemático de la Barceloneta. Según la regidora, el terreno cedido para mesas y sillas pasaría de los cinco metros actuales a los 3,8 metros.

Ello, unido a la «improvisación» que, según los allí reunidos, exhibió Pin, quien no supo concretar cuándo finalizarán las obras de renovación del pavimento iniciadas en septiembre en este paseo. Ni tampoco si las terrazas podrán seguir en su ubicación actual junto a las fachadas (aprovechando que la nueva ordenanza aprobada en junio contempla esta excepción si es accesible), sublevó al sector.

Por todo ello, y porque una de cada cuatro terrazas de Ciutat Vella está amenazada por la norma municipal, alrededor de un centenar, el Gremi de Restauració y los operadores de Joan de Borbó han decidido registrar el próximo lunes una carta dirigida a la alcaldesa Ada Colau pidiendo que retire a Pin las competencias en materia de terrazas del distrito y que estas las asuma la propia edil barcelonesa.

Muchos de los locales afectados ya han ido recibiendo notificaciones municipales para recortar su espacio exterior y se han interpuesto desde junio más de 45 escritos de alegaciones y 15 recursos de alzada. La cuestión se tratará en la comisión de Ecologia, Urbanisme i Mobilitat del 17 de octubre.

En el aire si las terrazas se alejarán de las fachadas

Los dueños de bares y restaurantes de este paseo creen que Pin ha roto el espíritu de consenso que había conseguido Colau con las partes implicadas al no concretar si, tras las obras de pavimentación, los veladores volverán a su ubicación habitual junto a las fachadas o bien estos se moverán, una vez menguados, más cerca de la calzada.

El gremio ha solicitado diseñar un plan de ordenación accesible avalado por el Institut Municipal de Persones amb Discapacitat.

Un paseo con varios frentes abiertos

Unas 15.000 personas pasean diariamente por el Passeig Joan de Borbó, un enclave emblemático de la Barceloneta que conecta la playa con el Palau de Mar, el Port Vell y la parada de metro de Barceloneta. Son datos de la plataforma vecinal La Barceloneta diu prou, que no está del todo de acuerdo con el espacio del que gozan los veladores.

Los restauradores, en cambio, se quejan de los altos alquileres que pagan por su actividad económica en la zona. Este  gran flujo de de transeúntes se produce sobre todo entre los meses de marzo y octubre, los de mejor tiempo y mayor afluencia de turistas. Y convive, además de con las terrazas, con una aglomeración de manteros que ocupan el lado opuesto  del paseo, el que limita con los muelles para embarcaciones.

Quejas de los floristas

El Gremi de Floristes también teme que muchos negocios tengan que cerrar si el Ajuntament no aplica desde este mes una tasa reducida para la exposición de flores y plantas en la vía pública. El gremio se quejó, días atrás, de la «indiferencia» del Consistorio a la hora de regular esta actividad en la calle.

La tasa que se paga actualmente en Barcelona por la venta de flores es la misma que por explotar una terraza de bar.

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