La serie The Walking Dead, que durante años ha sido una de las mejor valoradas por el público y seguida por millones de espectadores, se ha llevado con el estreno de su novena temporada un duro golpe: su popularidad llevaba tiempo de capa caída pero este martes ha reunido el peor dato de audiencia desde la segunda temporada (6,08 millones de espectadores).

Mientras que la octaba entrega debutaba por estas mismas fechas con 11,4 millones de personas pegadas al televisor, la novena ha supuesto una caída en picado (de 5,36 millones de televidentes).

Pero lo peor esta por llegar: en la trayectoria de la serie el seguimiento ha sido mayor en el estreno y luego ha caído, esto debería ser una gran preocupación para AMC, ya que puede suponer que The Walking Dead supere su mínimo hisórico en manos hasta ahora del segundo capítulo de la primera temporada con 4,71 millones de de especadores.

A pesar de todo, la serie vuelve a ser la más vista de la televisión por cable entre los adultos de 18 a 49 años. Además, no hay que olvidar que las marchas de Andrew Lincoln (Rick) y Lauren Cohan (Maggie) podrían atraer a algunos fans. Sin embargo, no ha parecido convertirse en un reclamo: más que atrapar al público a seguir un poco más (al menos los seis episodios en los que estarán los actores), ha servido de excusa para que los televidentes se bajasen del carro a sabiendas de lo que se avecina.