Operación
Dos cirujanos durante una operación. HOSPITAL VALL D'HEBRON

Los implantes de mallas vaginales que han causado importantes problemas de salud a entre 3.000 y 30.000 mujeres en Australia —donde el ministro de Salud ha pedido disculpas públicamente— se utilizan para tratar el prolapso de los órganos pélvicos y la incontinencia.

El prolapso uterino ocurre "cuando los músculos y los ligamentos del suelo pélvico se estiran y se debilitan, por lo que dejan de proporcionar un sostén adecuado para el útero. En consecuencia, el útero se desliza hacia la vagina o sobresale de ella", describen en Mayo Clinic.

El prolapso uterino puede afectar a mujeres de cualquier edad, aunque suelen sufrirlo mujeres posmenopáusicas que tuvieron uno o más partos vaginales. Por lo general, el prolapso uterino leve no requiere tratamiento, pero hay casos en los que hace sentir incómodas a las mujeres e interfiere en su vida normal y se busca tratamiento.

Los síntomas del prolapso uterino moderado o grave, según Mayo Clinic, son "sensación de pesadez o de un tirón de la pelvis, tejido que sobresale de la vagina, problemas urinarios como pérdidas o retención, sensación de estar sentada sobre una pelota pequeña o como si algo cayera de la vagina y preocupaciones sexuales".

Para tratar el prolapso y la incontinencia, muchas mujeres recurrieron a implantarse mediante una intervención quirúrgica una malla vaginal que les causó importantes dolores e incluso en algunos casos molestias crónicas.

Desde Mayo Clinic explican que "la malla quirúrgica es un dispositivo médico que se utiliza para brindar sostén adicional cuando se repara el tejido debilitado o dañado. La mayoría se fabrica con materiales sintéticos o de tejido animal". Pero las mallas que han causado problemas —también a unas 800 mujeres en Reino Unido el año pasado— están fabricadas con polipropileno, que es una fibra sintética utilizada también para ciertos envases de alimentos o material de laboratorio, entre otros.

En febrero, un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, lograron desarrollar una malla con poliuretano, que podría usarse como alternativa al polipropileno, y que sería mucho mejor para usar como malla vaginal debido a su mayor elasticidad y su semejanza con el tejido humano.

En ciertos procedimientos, por ejemplo, cuando la malla de polipropileno se utiliza como una tira delgada para soportar la uretra y reducir los síntomas de la incontinencia por esfuerzo, los resultados muestran que es beneficiosa para la paciente y conlleva un riesgo relativamente bajo. Sin embargo, cuando se insertan áreas mucho más grandes del mismo material a través de la vagina para aliviar el prolapso de órganos pélvicos, la tasa de complicaciones es francamente inaceptable", agrega Sheila MacNeil, profesora de Ingeniería Tisular en el Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Universidad de Sheffield.

Además de Australia y Reino Unido, en Estados Unidos y Canadá también se han iniciado procesos legales contra estos implantes transvaginales. Actualmente hay más de cien tipos distintos, pero los que más complicaciones han presentado son los de la farmacéutica Johnson and Johnson. Según publica BBC Mundo, un correo electrónico filtrado de la compañía sugería que la farmacéutica conocía los problemas de su producto desde 2004. La empresa defendió que sus productos "han ayudado a millones de mujeres" y sostuvo que dicho e-mail era "extremadamente engañoso".