Dos agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona custodian un piso del Raval.
Dos agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona en el barrio del Raval. GUARDIA URBANA DE BARCELONA

El gobierno municipal de Ada Colau en Barcelona aseguró este lunes que "en unos meses" eliminará la Unidad de Soporte Policial (USP) de la Guàrdia Urbana, a la que se atribuyen funciones antidisturbios, para dar paso a una nueva, la de Refuerzo Policial y Emergencias (URPE), pero los sindicatos no le van a poner fácil cumplir ese plazo. Y es que el desacuerdo con la medida entre los que tienen más representación es unánime.

Este martes, SAPOL, CC.OO. y UGT, las organizaciones sindicales con las que el Ajuntament está negociando para introducirla, la han calificado de "humo" y han dicho que se trata de un simple "cambio de nombre", y se ha sumado a las críticas la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (Csif). Todos han denunciado que la alcaldesa quiere acabar con la USP para simular que cumple con las promesas que hizo antes de iniciarse su mandato, y que pretende aprovechar para hacer "una limpieza del personal" que la conforma.

Manel García, secretario general de SAPOL, el sindicato mayoritario, ha explicado a 20minutos.es que la URPE, a pesar de que el gobierno municipal aseguró el lunes que asumirá más funciones que la USP, tendrá las "mismas". "Solo se sumarán las que tienen que ver con asuntos medioambientales", ha dicho, porque velar por la seguridad cuando hay grandes concentraciones de gente, actuar frente a emergencias como por ejemplo inundaciones y derrumbes y dar apoyo a otros cuerpos policiales son trabajos que ya realiza la unidad actual, ha afirmado, pese a que el Ajuntament los presentó como propios de la URPE.

García ha apuntado, asimismo, que no es cierto que la USP no ejerza funciones antidisturbios desde el inicio del mandato de Colau, tal y como aseguró el lunes el comisionado de Seguretat, Amadeu Recasens, porque "nunca las ha tenido", aunque desde el Consistorio se haya dado a entender lo contrario. Y es que "el orden público", ha dicho, es responsabilidad de los Mossos d'Esquadra y la Guàrdia Urbana solo interviene en este aspecto "si ellos lo requieren".

Por su parte, Jordi Gallart, portavoz de CC. OO. de la policía municipal, ha defendido los mismos argumentos que García y como él, ha destacado que la USP tiene "la competencia exclusiva de proteger y desalojar edificios municipales" y que para ello es necesario experiencia y no eliminar el personal existente. "Quieren gente joven que diga sí señor a todo", ha añadio el secretario general de SAPOL, que ha criticado que el Consistorio pretende que los agentes que quieran formar parte de la URPE pasen un examen y acepten peores condiciones laborales. "Exponen que te puedan mover los festivos y los horarios de entrada y salida y tenemos que velar por los derechos de los trabajadores", ha apuntado Gallart.

José Joaquín Casas, responsable de Organización de UGT de la Guàrdia Urbana, ha señalado, asimismo, la necesidad de "garantizar las condiciones laborales de los agentes" y también ha dicho que la transformación de la USP en la URPE solo consiste en un "cambio de nombre". Ha asegurado, sin embargo, que su sindicato "no está en contra de la nueva unidad", siempre que se construya "desde el acuerdo".

Por su parte, el secretario de Administración Local de la Csif, Eugenio Zambrano, ha defendido que la USP "sí hace funciones de orden público", por ejemplo, cuando "actúa en manifestaciones violentas" o "desaloja edificios municipales" y se ha quejado de que lo que el gobierno municipal pretende es quitarle responsabilidad a la unidad y "empeorar las condiciones" de sus miembros en un momento en el que "Barcelona es la ciudad más insegura de España" –datos del Ministerio del Interior muestran que las infracciones penales subieron alrededor de un 20% en la capital catalana en el primer semestre de 2018 en relación al mismo periodo de 2017, frente a un aumento del 1% en Madrid y disminuciones en lugares como Sevilla o Valencia–. "Lo que necesitamos es que se nos permita usar armas largas como a los Mossos", ha dicho.

Los cuatro sindicatos han criticado, además, que Colau pida más Mossos "cuando hacen falta 500 agentes más de la Urbana desde hace cuatro años".

Colau, «orgullosa» de la Urbana

La alcaldesa ha dicho sentirse "muy orgullosa" de la Guàrdia Urbana y de su alto nivel profesional en el acto de entrega de medallas de antigüedad y personal jubilado de este cuerpo policial.

Ha admitido un aumento de los delitos en Barcelona pero ha afirmado que los agentes han actuado con la "máxima profesionalidad y responsabilidad" ante esta situación.

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