Poco a poco, cual película de ciencia ficción, la inteligencia artificial y los robots van entrando en la vida de los seres humanos, una realidad que plantea infinidad de retos en multitud de áreas de estudio. La interacción entre humanos y ordenadores es uno de esos grandes desafíos.

Un experto en estos temas, el investigador Marc Teyssier, ha desarrollado, junto a sus colegas de las universidades francesas Paris-Saclay y la Sorbona, un dedo robótico bautizado como MobiLimb que se conecta al smartphone a través del puerto USB y acaricia la muñeca del portador cuando el móvil recibe un emoji positivo.

Para hacerlo aún más humano, y también más perturbador, el dedo puede cubrirse con una piel de goma que le da un aspecto y un tacto más realista. Otro accesorio permite recubrirlo para que simule ser una cola de gato.

Obviamente, todo esto roza el conocido como uncanny valley o valle inquietante, un término que define la sensación de rechazo que producen en los seres humanos los robots demasiado realistas.

Esta sensación se incrementa con el resto de posibilidades del dedo robótico. MobiLimb es capaz, por ejemplo, de arrastrar el teléfono por una superficie para acercarlo hasta su propietario. También puede avisar de las notificaciones mediante diversos gestos o acciones.

"En el espíritu del progreso humano, que apunta a superar las limitaciones del cuerpo mediante el uso de dispositivos robóticos, nuestro enfoque apunta a superar las limitaciones de los dispositivos móviles (estática, pasiva, sin movimiento) mediante el uso de una extremidad robótica", explica Teyssier.