Emisiones de CO2
Las grandes ciudades europeas ya han comenzado iniciativas para disuadir del uso del diésel. EFE

Los ministros de Medioambiente de los países de la Unión Europea celebrarán este martes una reunión en la que decidirán sobre el futuro de la industria automovilística y su efecto en el cambio climático, en la que tratarán de tomar una decidión común sobre las emisiones de los vehículos ligeros en la próxima década. En ella, la postura de España se sitúa entre las más ambiciosas, apoyando un recorte de un 35% propuesto por Austria, país que preside actualmente la UE

En particular, los Gobiernos deben decidir qué tasa de recorte de emisiones de CO2 exigen a los fabricantes para los coches y furgonetas que coloquen en el mercado a partir de 2030.

La Comisión Europea hizo la proposición inicial de rebajar esas emisiones en un 30% respecto a los niveloes acordados para 2021; el Parlamento Europeo va más allá, posicionándose en un 40%, postura que las capitales tomarán como referencia en la negociación entre Consejo, Eurocámara y Comisión.

La reunión tendrá lugar un día más tarde de la publicación de los resultados del nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en Inglés). Este estudio, presentado en Seúl, destaca la importancia de limitar la subida de temperaturas a un grado y medio para el final de siglo. Esta limitación es fundamental para frenar el ritmo de extinción de especies y reducir la subida del nivel del mar.

Los países europeos se hayan divididos ante la cuestión: mientras que Alemania, República Checa, Eslovaquia, Rumanía y Hungría defienden tesis más conservadoras, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, los países nórdicos y España presentan planteamientos más rompedores.  Por otro lado, la Comisión se inclina hacia las tesis defendidas por Berlín, advirtiendo de las pérdidas de empleo que una reducción demasiado ambiciosa podría provocar,  y sin embargo el Ejecutivo se ha manifestado partidario de elevar la ambición de la UE en la lucha contra el cambio climático.

La industria afectada también expresa su preocupación, no sólo para el objetivo para 2030 sino también por la senda intermedia según la cual los vehículos deberán reducir las emisiones un 20% para 2025 respecto a los niveles de 2021.

El objetivo de la Unión Europea es acelerar la transición a los vehículos híbridos o eléctricos, en concordancia con sus compromisos en el Pacto Clímatico de París. Además, según fuentes diplomáticas españolas, la intención es aprobar esa normativa antes del cambio de ciclo que supondrán las elecciones al Parlamento Europeo el próximo mes de mayo.