Las piezas que echaba en falta eran pendientes, cadenas, colgantes y esclavas de oro grabadas con el nombre de su hija. La denunciante nunca había notado que la puerta de su domicilio hubiese sido forzada ni que ésta fuera frecuentada por vecinas o personal doméstico que pudiera haber tenido fácil acceso a las joyas. Los trabajos policiales llevados a cabo para la recuperación de los efectos sustraídos permitieron averiguar que las joyas denunciadas habían sido vendidas en los últimos meses por un vecino de Gijón que la denunciante identificó como su exmarido.

La pareja se había separado en el año 2014 pero ambos mantenían buena relación y en ocasiones su expareja acudía al que había sido el domicilio familiar, interesándose por su hija que recientemente se había emancipado.

Esas visitas ocasionales eran aprovechadas para acceder a las diferentes estancias y llevarse las joyas sin levantar sospechas, ya que sabía que las mujeres no se las ponían desde hacía tiempo, y por tanto su ausencia podría pasar desapercibida. El arrestado ha admitido los hechos en Comisaría y se ha mostrado arrepentido.

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