El Ministerio Público y las acusaciones han ratificado su petición de prisión permanente revisable, por un delito de asesinato, para el acusado de matar a su hijo en la localidad coruñesa de Oza-Cesuras el 7 de mayo de 2017, en el Día de la Madre y en el fin de semana que tenía al menor de acuerdo con el régimen de visitas fijado tras su divorcio.

Lo han hecho al elevar a definitivas sus peticiones en la sexta sesión del juicio, en el que también han prestado declaración peritos que atendieron a la madre de la víctima. Todos ellos han concluido en que puede considerarse, en base al testimonio que les dio sobre su relación con el procesado mientras estuvieron casados y tras el divorcio, que era una mujer "víctima de violencia de género".

Por ello, todas las acusaciones, que alegan la existencia de un delito de asesinato en concurrencia con otro de lesiones psíquicas, piden que se apliquen las agravantes de parentesco y de género en los hechos que se imputan al acusado.

Mientras, la defensa, aunque mantiene su petición de libre absolución, pide subsidiariamente que se le aplique una eximente completa o, si no, incompleta con la aplicación también de la atenuante de "disminución de los efectos del daño".

El letrado ha alegado, desde el inicio del juicio, que su cliente tenía alteradas sus facultades el día de los hechos por los problemas mentales que presenta, un trastorno de personalidad y adaptativo, según los especialistas del Sergas que prestaron declaración. Por el contrario, el psiquiatra de la defensa calificó al acusado como "un psicótico" y apuntó a la posible existencia de un brote de esta índole el día en que se produjo la muerte del menor.

LOCALIZACIÓN DEL CUERPO

En cuanto a la atenuante de "disminución de los efectos del daño", el abogado del procesado ha explicado, en declaraciones a los periodistas, que lo hacía en base a las declaraciones de los policías que localizaron el cuerpo del menor.

"Según su declaración, Marcos -ha dicho sobre su cliente- fue determinante para el hallazgo del cuerpo", ha expuesto después de que los agentes asegurasen que era un lugar de difícil acceso y que por sí solos no lo hubiesen encontrado.

En la sesión de este martes, han prestado también declaración las dos peritos forenses que realizaron la autopsia al menor y que han ratificado que presentaba "varios golpes". "Más de uno o dos impactos", han señalado apuntando a un traumatismo craneoencefálico como la causa de la muerte.

LA MADRE, CON ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Mientras, la terapeuta psicóloga que atiende a la madre del menor, dentro de un programa de la Xunta a mujeres que sufren violencia de género, ha indicado que presenta un estrés postraumático, con "sentimiento de culpabilidad" por la muerte del niño.

Y es que, según declaró también la exesposa del acusado, pensaba que la iba a matar a ella, pero no a su hijo. "Junto con la culpa, es el pánico extremo", ha relatado también esta especialista, que ha explicado que la mujer sigue convencida de que en cualquier momento -el acusado- la puede matar". "Lo que ha vivido no la va a dejar ser feliz", ha expuesto también.

En la jornada de este miércoles, procederán a la lectura de las conclusiones cada una de las partes personadas -Fiscalía, acusación particular, Xunta, acusación popular y defensa -, antes de que el jurado se reúna a deliberar.

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