Leche de almendras
Leche de almendras EMMA GARCÍA

Hace tiempo que las leches vegetales están muy presentes en los estantes de los supermercados. Parece que la demanda crece y cada vez aparecen nuevas con diferentes ingredientes. Lo que suele pasar muchas veces es que a los fabricantes, no sólo se les va la mano con los precios, sino también con los azúcares para endulzarlas.

Si la preparamos en casa, no es que vayamos a ahorrar mucho, ya que las almendras no pueden considerarse un ingrediente económico, pero al menos tendremos la certeza de que lleva exactamente lo que queremos y que el producto es de buena calidad.

Dentro de las leches vegetales, la de almendras es de las que tienen mejor sabor, así que podemos prepararla sin azúcar. De todos modos también puede endulzarse con miel o dátiles, o añadir canela o vainilla para darle un toque diferente.

Ingredientes

  • 180 gr. de almendras crudas peladas o sin pelar
  • 800 ml. de agua fría
  • Vainilla o canela (opcional)
  • Miel o dátiles para endulzar al gusto

Preparación

Dejamos las almendras en remojo en un recipiente que las cubra por completo entre 24 y 48 horas, cuanto más tiempo más cremosa será la leche, pero si tentemos mucha prisa podemos rebajar el tiempo de remojo a 12 horas. Cambiamos el agua cada 8 horas aproximadamente. Pasado este tiempo, escurrimos el agua y la desechamos. Lavamos bien las almendras, si tenían piel podemos quitársela, aunque tampoco pasa nada si la dejamos.

En un robot de cocina trituramos todos los ingredientes a máxima potencia. En Thermomix será suficiente con 1 minuto a velocidad 10.

El siguiente paso es colar la leche de almendras. Para que no se cuele ningún trocito de almendra por los agujerillos del colador usaremos un paño limpio que podemos poner sobre el colador o, si tenemos Thermomix, sobre el accesorio cestillo. Colamos la leche de almendras y apretamos bien con las manos la pasta de almendras sobrante para que suelte el mayor líquido posible.

La leche de almendras ya estará lista y aguantará 2 días en la nevera, no más tiempo porque no lleva conservantes.

¿Qué podemos hacer con la pasta de almendras sobrante?

La ponemos en el horno, estirada en una bandeja sobre papel de horno a 150 grados hasta que se seque. Nos servirá como harina de almendra y podremos usarla en muchas recetas de repostería.