El presidente del Gobierno, con sus ministros de Justicia e Interior.
El presidente del Gobierno, con sus ministros de Justicia e Interior. EFE

Las víctimas de ETA han sido este lunes las protagonistas de la entrega solemne por parte de Francia de los 7.000 documenos y armas incautados a la banda terrorista en el país vecino en más de dos décadas de cooperación policial. Allí, el presidente del Gobierno se ha comprometido a que el fin de ETA se contará según su versión, no la de los etarras.

En un acto celebrado en la Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha comprometido con ellas a que, "en la batalla del relato" sobre el final de ETA, prevalecerá su punto de vista y no el de los terroristas.

"Construir el relato de la verdad es una de las deudas que tenemos con las víctimas, con la sociedad y con los más jóvenes, que no sufrieron la violencia. La narrativa pertenecerá a las víctimas y no a los terroristas", ha asegurado.

Sánchez ha presidido junto al primer ministro de Francia, Édouard Philippe, un acto en el que ha reconocido la cooperación entre España y Francia, así como la labor de los sucesivos presidentes del Gobierno, las autoridades vascas y jueces y policías para lograr el fin de ETA.

Por su parte, Philippe ha mencionado también al expresidente y exministro del Interior, Nicolas Sarkozy, y, junto a las de ETA, ha recordado a las víctimas del terrorismo yihadista, en Niza, París o Barcelona.

En realidad, los documentos y armas llegaron a España en febrero y desde entonces algunos están siendo utilizados para investigar los 379 asesinatos de ETA aún sin esclarecer.

Otros se archivarán en el centro para la memoria que se abrirá en Vitoria.

Por eso, la de este lunes ha sido una ceremonia con un alto contenido "simbólico" y convertida en "un homenaje profundo y sentido al triunfo de las víctimas", ha dicho el presidente.

"Se entregan los sellos de ETA, lo que no sellaremos nunca es recordar con gratitud a quienes más sufrieron por la libertad y la democracia", ha asegurado antes de recordar a "las más de 800 personas asesinadas, los miles de heridos, familias rotas y amenazados condenados a vivir con miedo".

Rajoy y Azmar, ausentes

Dieciséis de las 20 asociaciones de víctimas ha estado presentes, incluida la Fundación de Víctimas del Terrorismo que preside la diputada popular Marimar Blanco, para cuyo hermano, Miguel Ángel, Philippe tuvo un especial recuerdo.

Horas antes, el PP había lamentado no haber sido invitado a un acto al que los dos presidentes populares, José María Aznar y Mariano Rajoy, prefirieron no asistir, como tampoco hicieron otros cargos institucionales del partido, como la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y del Senado, Pío García Escudero.

Tampoco lo hizo la asociación Dignidad y Justicia que preside el hijo de Luis Portero, fiscal jefe del Tribunal de Andalucía asesinado en 2000, al no reconocer el fin de ETA porque quedan asesinatos sin resolver. Precisamente, se espera que los llamados sellos de ETA arrojen ahora de luz sobre ellos.

Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, así como Alfredo Pérez Rubalcaba y el exlehendakari Patxi López, sí acudieron.

En primera fila, el lehendakari, Íñigo Urkullu, fue el primero en levantarse cuando, tras un minuto de silencio por las víctimas, el txistulari empezó a tocar y los dantzaris bailaron un aurresku.

Sánchez y Delgado, juntos tras la crisis

Sánchez se ha sentado junto a su ministra de Justicia, Dolores Delgado, y el titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, en el primer acto tras los audios de la comida de la primera con el turbio comisario José Manuel Villarejo en 2009. Antes del acto de entrega ha compartido mesa y mantel con ello en el almuerzo que ha ofrecido a Philippe.

También se ha puesto la Encomienda de la Orden de Isabel La Católica a las juezas Hélène Davo y Laurence Le Vert por su lucha contra ETA.